• Está 'enamorada' de la vicepresidenta del Gobierno y quiere apadrinarla, mientras considera a Rajoy un instrumento dócil aunque transitorio.
  • Insiste en que Soraya gobernaría de forma más femenina.
  • Mientras, el ministro alemán de Economía vuelve a sembrar dudas sobre las finanzas españolas.
  • Y, en paralelo, el Bundesbank, boicotea la unión bancaria.
  • Hasta el propio ministro de Economía, el germanófilo Luis de Guindos, ha vuelto cabreado de Berlín tras el último Eurogrupo.

Asegura La Razón, con foto de la canciller Merkel, que "Alemania es el ángel de Europa", pero no nos aclara si se trata de un ángel bueno de Europa o un espíritu maligno. Hombre, el texto sí lo aclara, porque se trata de una loa sobre la política europea del país más egoísta del viejo continente y el que está utilizando a la Unión en beneficio propio y deteniendo el proceso europeo, en el que siguen creyendo muchos españoles.

Por de pronto, la canciller Ángela Merkel se distancia cada día más de Mariano Rajoy (ambos en la imagen), y boicotea todos su proyectos, de forma directa o indirecta. Por ejemplo, boicotea la unión bancaria, con su creación de supervisor único y fondo común anti-crisis bancaria.

Merkel no se corta un pelo al alabar a Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta a quien Mariano Rajoy mira de reojo porque se puso de perfil en el momento álgido del Caso Bárcenas y porque se comporta como la verdadera presidenta, salvo en política exterior.

La canciller alemana está 'enamorada' de la vicepresidenta española y no se corta un pelo a la hora de recordar que Rajoy es hombre de paso y que la gobernanza española sería más eficiente con una mujer al frente, para una gobernanza más "femenina" de España. Y eso cuando sabe que, a día de hoy, el principal problema interno que afronta Rajoy ya no es ni Esperanza Aguirre, ni el mismísimo Aznar: es Soraya superstar.

Al mismo tiempo, los alemanes se comportan como suelen: si el alumno -español, en este caso, pero puede ser griego, portugués o italiano- es obediente no le arrean dos bofetadas, le arrean sólo una. Ejemplo: el vicecanciller alemán, Philipp Rösler, otro gran amigo de España, nos ponía como no digan dueñas por las dudas que, según él, genera en los mercados la deuda española. No hombre no, la deuda de Rajoy no despierta recelos en los mercados sino en los españoles, que sabemos mucho más que los mercados y que los alemanes sobre la política económica del Gobierno español.

Más ataques germanos contra el crédito de España. El Bundesbank advierte que la Unión Bancaria exigiría modificar los Tratados del UE, es decir, que tardaríamos años, una especie de volver a empezar. Por supuesto que es mentira, pero se trata de boicotear la unión bancaria que, al igual que la unión monetaria, no es del gusto de Berlín por la sencilla razón de que les obligaría a ser más europeos y más generosos.

En resumen, la canciller Merkel, que presumiblemente será reelegida el próximo fin de semana, quiere una España dócil y deudora de la Unión, a fin de asegurarse su voto en la Europa que está construyendo que poco tiene de Europa unida y mucho de IV Reich. Necesita a Soraya.

Y hasta el mismísimo Luis de Guindos, uno de los ministros más germanófilos del Ejecutivo, ha vuelto cabreado con la actitud alemana en la última reunión del Eurogrupo, celebrada en Lituania.

Eulogio López

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