Este jueves regresa Benedicto XVI al Vaticano (en la imagen), a recluirse en un monasterio de clausura. Dos fueron las creaciones de Juan Pablo II en el propio seno del Vaticano: ofrecer un hogar de acogida a las Misioneras de la Caridad, de la madre Teresa, en el propio recinto vaticano, y crear y potenciar un monasterio de vida de clausura, también de puertas adentro. En ese monasterio, de nombre Madre de la Iglesia, residirá Benedicto XVI, Papa jubilado.

Y servidor sólo quiere recordar una cosa: Joseph Ratzinger, seguirá siendo Papa hasta que se muera. Recientemente, durante un charla en un asilo, una anciana me preguntó: ¿Qué es un Papa emérito Respondí como pude: un señor que sigue siendo Papa, que tiene toda la  dignidad de un Papa, pero ningún poder de gobierno en la estructura eclesial.

Como el interesado ha dicho: me dedicaré a rezar, que es otra manera de ayudar a la Iglesia. Sin duda, la más importante, al menos para los que crean que el Vaticano no es un órgano de poder y que el más importante en la Iglesia no es el Papa sino el santo.

Conociéndole, está claro que el Papa alemán dedicará sus últimos años de vida a rezar, sin inmiscuirse lo más mínimo en la tarea del Papa Francisco y sin pretender dar instrucciones a nadie.  

Nada más. Sólo quería dejar claro que Ratzinger sigue siendo Papa. Lo cual resulta vital para dos cuestiones: para interpretar correctamente a la Iglesia, que no es un órgano de poder, y para que los aficionados a reducir la historia a cronología no olviden que el tiempo del Papado de Benedicto XVI ha pasado, sí, pero que Joseph Ratzinger seguirá siendo Pontífice de la Iglesia de Roma hasta el momento mismo de su muerte, no antes.

Eulogio López

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