• El PRI se marca como objetivo la recuperación de la joya de la corona.
  • Todo parece indicar que estamos ante el YPF de Francisco González.
  • Y con la vuelta del PRI se acentúan las reclamaciones: los mexicanos exigen que un paquete representativo de Bancomer pase a manos mexicanas.
  • González responde con dos movimientos: ratifica a Luis Robles como presidente de Bancomer y encumbra al mexicano Ignacio Deschamps, al que sus enemigos califican como "el pelotas de FG". No parece que los mexicanos se conformen.
  • Y a cambio, lamina a Juan Asúa, a José María García y a Jaime Sáenz de Tejada.
  • Y nuevo camino para Vicente Rodero, sometido ahora a la doble obediencia. Madrid y México.

La filial mexicana de Bancomer aporta casi una tercera parte del ebitda de todo el grupo BBVA, el segundo grupo bancario de España. Al principio, su presidente, Francisco González (FG), no creía en nada hispanoamericano, pero hoy fía todo su proyecto a los márgenes de la filial mexicana, la más importante de todas.

Y ahí viene el lío. España no es respetada en el mundo como años atrás, y en toda Hispanoamérica ha comenzado el flujo: democracias y regímenes autoritarios quieren recuperar las empresas compradas por españoles. En México, con el PRI de nuevo en el poder, el nacionalismo económico se ha acentuado. Los mexicanos quieren recuperar Bancomer, quieren convertir a Bancomer en el YPF del BBVA.

Francisco González, que siempre ha utilizado con los directivos la política Kleenex -usar y tirar- ha respondido por dos vías. En primer lugar, ha ratificado al mexicano Luis Robles como presidente de Bancomer. Hombre del BBVA sí, pero bien relacionado con los poderes fácticos mexicanos, más bien poderes pecuniarios, ahora nuevamente arracimados alrededor del PRI.

Al tiempo, ha aprovechado a otro mexicano que también ha hecho su carrera en el BBVA para traerle a la central como responsable de la todopoderosa Banca Retail, donde se agrupa el negocio minorista en España y Portugal y, además todo el negocio iberoamericano menos Bancomer. Hablo de Ignacio Deschamps (en la imagen) al que sus enemigos en la casa tildan como "pelotas de FG". Ni que decir tiene que tal condición nunca ha molestado al presidente.

Y para ello, FG ha tenido que descabezar a sus mejores cabezas. Todavía no sabemos por qué se fue José Barreiro, el hombre de banca corporativa, cercano a FG pero no al consejero delegado, Ángel Cano. Pues bien, ahora no se van pero con el nombramiento de Deschamps quedan marginados Juan Asúa, número tres del banco, así como Jaime Sáenz de Tejada, responsable de España y Portugal.

Y peor ha sido lo del cese fulminante, a lo FG, de José María García Meyer-Dhoner, quien oficialmente se ha marchado "por razones personales".

Pero FG se resiste a abandonar Bancomer. Como primer ejecutivo, pero a las órdenes del mexicano Luis Robles, ha colocado al más veterano del Banco de Bilbao, Vicente Rodero, que se ocupará ahora de Bancomer... como segundo de a bordo.

Y luego, claro está, sacar a bolsa un paquete de Bancomer o meter a un grupo de socios indígenas. Pero eso recuerda la tragedia de Antonio Brufau, presidente de Repsol, con los Eskenazi.

¿Será suficiente para parar al PRI? Todo indica que no pero, al menos, se trata de retrasar la tragedia el mayor tiempo posible.

Eulogio López

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