El juez Pablo Ruz ha sido más duro que el fiscal, quien pedía una fianza de más de 28 millones de euros. Su señoría decidió meterle en prisión incondicional, camino de la cárcel de Soto del Real, establecimiento que últimamente parece un hotel de lujo.

Se veía venir, dado el cariz que había tomado la investigación. Pero ahora la pregunta no es qué va a pasar con Bárcenas, sino con el partido que sustenta el Gobierno. Porque es muy difícil que la gente pueda creer que quien llevara las finanzas del Partido Popular durante más de una década actuara al margen de la dirección. Y ahora ya no estamos hablando ni de imputaciones ni de acusaciones periodísticas. Ahora esta en prisión.

Rajoy es gallego, así que se muestra un firme convencido de que, cuando llueve, escampa, pero el personal anda muy agitado.

Y lo que es más importante: con Bárcenas debería de acabarse una forma de financiación de los partidos políticos, así como una época en que los políticos cobraban demasiado y protegían un oligopolio cerrado donde se repartían subvenciones privadas y públicas. Esa época es la nuestra.

Eulogio López

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