• La filtrada nacionalización de BFA-Bankia permite a los especuladores cebarse con las entidades españolas.
  • Tras Bankia, van a por Caixabank y Popular.
  • Tras resistirse, el Gobierno del PP se dispone a repetir las barbaridades de Zapatero y del gobernador MAFO: los españoles seguiremos pagando los errores de los banqueros y, lo que es peor, de los políticos.
  • Con la especulación sólo se acaba cuando el especulador se convence de que nadie va a venir a salvar a sus víctimas.

Desde Portugal, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, intentaba tranquilizar a los españoles. Si miramos a la Bolsa, con poco éxito. De hecho, al hablar de que las medidas podían ser inmediatas no ha hecho otra cosa que corroborar la filtración de que BFA-Bankia iba a ser nacionalizada.

Todo ello animado por los medios oficiales y por tertulianos que confundían la gimnasia con la magnesia. Por ejemplo, en el canal 24 Horas de RTVE los tertulianos confundían el tamaño total de la cartera inmobiliaria de Bankia con las pérdidas de esa cartera. No, Rodrigo Rato no había engañado a nadie: sencillamente se había metido en una tarea de titanes difícil de superar sin ayudas públicas.

En definitiva, tras mucho resistirse, Rajoy se dispone a repetir las barbaridades cometidas por el Gobierno socialista de Zapatero y por el tándem Elena Salgado-Fernández Ordóñez: nacionalizar, que no es otra cosa que poner dinero público para salvar Bankia. Es decir, lo que hicieron los socialistas con CCM, Novacaixa, CatalunyaCaixa, Unnim, etc... y lo que nunca debieron hacer.

"A bodas me convidan", pensaron los especuladores, que comenzaron a vender acciones de la banca española, que se derrumbó en bolsa. El rasgo especulativo se deja ver en que las dos principales caídas -junto a Bankia- han sido Caixabank y Popular, es decir, que finiquitada Bankia van a por esos dos. Uno tras otro, como los Diez negritos de doña Agatha Christie.

La única salida no es dar dinero público a bancos con mora inmobiliaria sino asegurar los depósitos de los clientes y dejar que el libre mercado termine con los bancos 'zombis'. Con la especulación sólo se acaba cuando el especulador se convence de que nadie va a venir a salvar a sus víctimas... y a cubrir sus apuestas.

Eulogio López

[email protected]