• Hubo dos reuniones clave entre FG, Botín, Fainé, Rato y Guindos antes de nacionalizar Bankia.
  • En la primera se le pide a Rato que elabore un plan de ayudas. En la segunda, expone el esquema pero su suerte ya estaba echada.
  • Por teléfono, Guindos cede a la presión del presidente del BBVA y ordena a Rato que dimita.
  • El plan de Rato suponía 7.000 millones de euros de aportación pública. Goirigolzarri elevó esa cifra hasta los 19.000 millones.
  • Y antes habían tenido lugar conversaciones con Botín y Fainé para una fusión con la entidad.
  • El presidente del BBVA ha confirmado sus críticas a la gestión de Bankia.

Empecemos por el principio. Mucho antes de las dos famosas reuniones que los banqueros tuvieron con ministro de Economía en mayo de 2012, Rato tanteó la posibilidad de fusionar Bankia con otra entidad. Estamos hablando de tanteos que se produjeron durante 2011, con ZP en el poder, Elena Salgado al frente de Economía y Miguel Ángel Fernández Ordóñez en el Banco de España.

La situación de Bankia -fusión de siete cajas, con Caja Madrid y Bancaja entre ellas- no era nada sencilla. Evidentemente, Rato lo sabía y buscó distintas opciones para garantizar el futuro del banco. Y una de esas opciones pasaba por fusionarlo con otra entidad.

Los contactos tuvieron un desarrollo desigual. Botín desechó la opción desde el primer momento, y ahí acabó el asunto. Con Fainé, sin embargo, hubo hasta negociación, pero finalmente no llegaron a un acuerdo.

La clave estuvo en el acercamiento al BBVA. Francisco González (en la imagen) no sólo se negó a hablar del asunto, sino que desde ese momento vio peligrar su puesto al frente del banco. Es decir, vio a Rato como su posible sustituto. Si se fusionan BBVA y Bankia, ¿quién me asegura a mí que Rato no me quitará el puesto, debió preguntarse. A fin de cuentas, en ese momento Rato todavía tenía su prestigio intacto.

Desde ese momento, FG tenía una misión clara: lograr apartar al ex gerente del FMI al frente de Bankia. Comenzó entonces una feroz crítica de Bankia y de Rato como gestor.

Así las cosas, a la reunión del 4 de mayo de 2012 se llega con una idea clara: Bankia tenía que seguir en solitario. Por eso, en ese primer encuentro, Guindos le pide que elabore un plan de ayudas. Y FG continuó su campaña contra Rato.

No deja de ser paradójico, sin embargo, que fuera precisamente Rato quien, años antes, convirtió a FG en banquero. Le llamó cuando era corredor de bolsa para que se hiciera cargo de Argentaria.

Volvamos a mayo de 2012, concretamente al día 6. En esa segunda reunión, Rato argumentó que Bankia necesitaba 7.000 millones de euros de aportación pública. Cantidad que poco después Goirigolzarri aumentó hasta los 19.000 millones, que se sumaron a los 4.500 millones que recibió la entidad después de la salida de Rato y antes de que Goiri presentara la nueva cifra. Sea como fuere, el plan de Rato ya no tenía importancia. Su suerte ya estaba echada.

FG se salió con la suya y, tras la reunión, Guindos llamó a Rato para comunicarle que tenía que marcharse. Sí, a Rato lo dimitieron por teléfono y por las presiones de FG que por entonces, conviene recordarlo, todavía gozaba de una mucha mejor relación con Rajoy. No en vano era el 'banquero del Gobierno'. Ahora la cosa es distinta, pero esa es otra historia.

Este viernes, FG ha confirmado ante el juez sus críticas a Bankia y a la gestión del entonces presidente de la entidad.

Miriam Prat

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