• El presidente nunca le perdonó a Rato su desplante, cuando le ofreció repetir como vicepresidente económico.
  • "Yo no le debo nada a nadie", decía Rajoy. 
  • La reforma bancaria se encarecerá y la culpa no será de Bankia... que no había recibido ayudas salvo en el caso Banco de Valencia.
  • El mismo día en que Rajoy confesaba que podría haber ayudas para la banca, decide sustituir a Rato por Goirigolzarri.
  • Lo peor: el Gobierno español ha mostrado debilidad frente a los mercados.

"Yo no le debo nada a nadie", aseguraba el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Lo decía cuando sus colaboradores, Cristóbal Montoro y Luis de Guindos, ambos antiguos subordinados de Rodrigo Rato, le decían que era imposible sanear la banca española sin ayudas públicas, en referencia a la única entidad con "riesgo sistémico". Todavía no sabemos lo que es pero el descubrimiento se espera a cada instante.

Y es que a Mariano Rajoy no le gustó que Rodrigo Rato rechazara la posibilidad de incorporarse al Gobierno, a sus órdenes, naturalmente, con una mega-Vicepresidencia que aunara Economía y Exteriores.

Así que el mismo día en que anunciaba en Onda Cero que a lo mejor había que ayudar a la banca resulta que se anuncia la salida de Rodrigo Rato de la Vicepresidencia: "Lo último que haría sería inyectar dinero público porque ya se ha inyectado en algunas ocasiones... pero eso sólo se haría en última instancia".

Como ya hemos informado, Luis de Guindos, el ministro de Economía, amigo personal de Rato, se había visto obligado a doblarle el pulso: exigirá un nuevo plan de saneamiento y una fusión con quien diga el Gobierno.

Pero la extorsión de los mercados financieros resultó excesiva. Los especuladores siempre exigen lo mismo: que te mutiles. Así que ha decidido sacrificar a Rato y sustituirle por José Ignacio Goirigolzarri, un gran bancario al que cesó, por pura casualidad, el banquero amigo de Mariano Rajoy, es decir, el presidente del BBVA, Francisco González.

Conclusión, la reforma bancaria aún se encarecerá más después de Rato y el Gobierno español sólo ha demostrado lo único que no hay que demostrar ante los especuladores financieros: debilidad.

Eulogio López

[email protected]