La deuda de la entidad condiciona su futuro. La tentación de Rato será la de todos los cajeros reconvertidos en banqueros: vender participaciones industriales estratégicas para el país. Bankia, como el resto de cajas, se está malvendiendo, en el peor momento y al peor precio

Lo cierto es que el precio que se ha marcado hoy martes no es sino el coste máximo para particulares, por encima del cual Bankia no puede ofrecer sus títulos a los que se hayan inscrito. No resulta muy relevante. El precio real lo marca, cómo no, el tramo institucional, los fondos especuladores que tomarán títulos del nuevo banco. Y ese precio sólo se conocerá el próximo día 19 de julio.

Los especuladores consideran que el precio final estaría por debajo del mínimo del rango, entre el 4,2 y el 4,3% de su valor contable, es decir, con un descuento de entre el 57 y el 58% de su valor contable. Dicho de otra manera, Bankia se venderá por menos de la mitad de su valor. ¡Un negociazo! ¡Qué reforma financiera tan estupenda estamos haciendo!

Al final eso supone que el BFA, la matriz, se quedará con un 50% de Bankia, en el mejor de los casos. Bankia ha ofrecido 825 millones de acciones con un rango de entre 4,41 y 5,05 euros. A 4,4 euros el nuevo banco valdría 7.640 millones de euros, si tomamos el 5,05 la capitalización se situaría en los 8.750 millones de euros. Para que se hagan una idea, el Santander vale hoy en Bolsa 62.000 millones de euros por 32.000 millones de euros el BBVA, mientras Caixabank (una entidad más solvente que los dos grandes bancos) se queda en 14.600 millones. En resumen, el Gobierno Zapatero está regalando las cajas de ahorros por su empeño en hacer una reforma financiera innecesaria, su obsesión por convertirlas en bancos.

Y encima la reforma nos va a salir muy cara a todos los españoles. Toda la operación de salida a bolsa de Bankia intenta conseguir entre 3.600 y 4.100 millones de euros. Pero el FROB ya financió a Bankia con 4.600 millones.

Y lo peor vendrá al día siguiente de la salida a cotización, pongamos el 20 de julio, por los compromisos de pago de Bankia. Atención: 7,200 millones en deuda avalada por el Estado, que vencen en los próximos 48 meses, más 5.400 millones en deuda subordinada, 4.100 en preferentes, sin contar los 4.400 millones del FROB a un tipo de interés hinchable, según demora. Sumen y saquen conclusiones.

Para hacer frente a esa cantidad, BFA contará con el dividendo de Bankia y con la posible venta de acciones de la propia Bankia, en poder de BFA. De acuerdo, pero otra de las genialidades de la reforma financiera del Gobierno ZP consiste en haberla ejecutado en el peor momento, con Eurolandia tambaleándose, las bolsas en picado y las empresas cotizadas pagando la nulidad de sus propios gobernantes irresponsables y sus más irresponsables bancos centrales, los que emiten deuda y dinero con inusitada alegría.

Frente a ello, ¿qué le queda a Rodrigo Rato? Pues además de lo ya dicho -seguir vendiendo acciones de Bankia en poder de BFA-, el ex vicepresidente sentirá la lógica tentación de enajenar participaciones industriales. Estamos hablando de Iberdrola, Indra, NH, SOS, Iberia, Realia, etc. En definitiva, la reforma de cajas de ahorros tiene una salida singularmente perversa: las cajas han sido el soporte de todas las empresas estratégicas españolas y ahora, para solucionar sus problemas de apalancamiento, se ven obligadas -otra vez la gran reforma de doña Elena Salgado- a vender sus participadas. En el peor momento, a precio de saldo… y probablemente enajenando la industria española: a fondos de capital-riesgo o a multinacionales europeas.

Y no crean que eso solucionaría el problema de apalancamiento. En el folleto de salida a bolsa, Bankia reconoce un valor de sus participadas de 3.500 millones de euros.

Conclusión: Bankia, producto de la fusión de siete cajas de ahorros, que deberían haber saneado sus carteras inmobiliarias y seguir funcionando como tales cajas, se verá obligada a una fusión, probablemente con el BBVA. Eso, si Francisco González se deja, claro está, porque cada día tiene más negro su sueño de que Mariano Rajoy le nombre vicepresidente económico de un Gobierno del PP. Lógico, ni a don Mariano -siempre boludo- le gusta elevar a un banquero a tal cargo para que adversarios le echen en cara sus más de 80 millones de pensión y con el espíritu del 15-M en la calle.

Los únicos que ganan en este proceso majadero, siempre que se lleve a puerto, son los fondos que invertirán en Bankia: comprarán barato y, muy mal les tiene que ir para que entre el FROB y el desguace de activos de la propia Bankia, no se lleven su plusvalía. A fin de cuentas, Bankia, como el resto de cajas, se está malvendiendo, en el peor momento y al peor precio.

Eulogio López

[email protected]