• Consenso a lo Mariano Rajoy: un gobernador casi-PSOE, Luis María Linde, y una subgobernadora toda-PSOE, Soledad Núñez.
  • Y se mantiene el pulso con Mario Draghi, quien exigía a González Páramo.
  • Los dos consejeros peperos, Ángel Luis López Roa y José María Marín Quemada, desaprovechados.
  • Tampoco importa mucho. Todo el mundo sabe que éste será el último supervisor bancario español.
  • No obstante, sorprende el nombramiento de un teórico, con la que está cayendo.
  • Lo que sí importa es que la vicepresidenta ha vuelto a mentir. Le está cogiendo el gusto.

Consenso a lo Mariano Rajoy, al estilo prístino de un Partido Popular que sigue arrastrando los complejos de la era Aznar. El PP ha decidió elegir como gobernador del Banco de España a Luis María Linde y como subgobernadora a Soledad  Núñez. Es decir, ha ido más allá del consenso con el PSOE (el gobierno nombra al gobernador y el primer partido de la oposición al subgobernador), consenso que precisamente rompió Zapatero, al nombra al desastroso Fernández Ordóñez como gobernador y a José Viñals como segundo.

Es decir, los socialistas decidieron ambos cargos… y los populares ceden los dos, seis años después.

No sólo eso, Luis María Linde tiene otro problema: es un teórico, y buen teórico, sin duda, pero no tiene un gran pedigrí, ni bancario ni administrativo.

Soledad Núñez será su compañera, y esta sí tiene mucha más experiencia, en tanto que ex directora general del Tesoro con Zapatero. Lo dicho: una socialista y un cuasi-socialista: gran consenso pepero.

De paso, también en línea con la historia del partido, los dos consejeros del PP en la institución, José María Marín Quemada y Ángel Luis López Roa, que han tenido que bregar contra la tiranía MAFO, han quedado arrinconados. Mariano: el estilo es el hombre.

¿Lo bueno? Pues que Linde es un personaje sensato, menos prepotente que Mafo. Porque su primera tarea será recuperar la confianza del cuerpo más distinguido del Banco de España: los inspectores.

Eso sí, Linde es un teórico y no deja de llamar la atención que se nombre un teórico para un momento como este.

Eso sí, Rajoy ha devuelto la bofetada, al menos una de ellas, que nos arreó Mario Draghi, el gobernador del Banco Central Europeo (BCE), quien ha paralizado la manguera que podría resultar la salvación, no ya de la banca española, que no debía ser salvada, sino de la deuda soberana española. El mismo Draghi que, encima, se empeña en darnos lecciones sobre todo y en echarnos broncas. Sí, a los españoles, no a sus compatriotas italianos.

También, se ha demostrado que a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, le va a crecer la nariz. Soraya se empeñó en que el nombramiento a última hora de Linde como consejero en ningún caso presuponía su nombramiento como gobernador. Curioso.

Con todo, Linde probablemente será el último gobernador del Banco de España, o, si lo prefieren, de un banco central al que se le quitaron sus facultades monetarias en 1999 y en breve se le quitarán su facultades inspectoras en beneficio del BCE.

¿Qué le quedará? El Servicio de Estudios, supongo.

Eulogio López

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