A Hispanidad, voz que clama en el desierto, le ha salido un aliado inesperado: el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, que se apunta a la tesis de la salida del euro. Bueno, se apunta el 'think tank' FAES, que es el reducto que le han dejado al bueno de Aznar. Es sabido que los ex presidentes son como jarrones chinos: objetivos muy valiosos que nadie sabe dónde poner.

Aznar era un hombre de derechas acomplejado. Sustituyó a Felipe González, que parecía eterno y se creía eterno en Moncloa, pero le costó ocho años superar sus complejos de tío de derechas, especialmente de cristiano. Por eso no modificó un ápice, es más empeoró, la situación del derecho a la vida en España, por decir algo.

Es lo malo de la limitación de mandatos -excelsa, por otro lado-: les pagas un curso de formación acelerada de ocho años en Moncloa y, cuando ya les tienes preparados para el examen hay que echarlos o se aferran al poder.

Por eso, ahora, el único presidente de la democracia al que no echaron las urnas o su propio partido, que se fue porque le dio la gana, es capaz de romper con los tópicos políticos e incluso con los complejos del español ante Europa, justamente ahora cuando ya no manda.

En otras palabras, Ahora, Aznar es partidario de que España salga del euro, o, al menos, según me confiesan sus próximos, hace caso de la inteligencia pepera de FAES. Precisamente él hombre que nos metiera en el euro, con la colaboración de Rodrigo Rato, se entiende. (Leer más)

Aznar, como González, sabe mucho de Europa, porque eso no mitifica a Europa. Un gran proyecto, sin duda: González nos ha introducido en la Unión Europea y Aznar en la Eurozona. Y ambos saben que el actual planeamiento del euro no es una Europa de la solidaridad sino del euro. Rajoy no lo sabe porque tiene verdadero pánico a verse fuera de la moneda única por más que sea la moneda única, y más en concreto, el único dueño de Europa (lo de Hollande no se lo cree nadie) con una Angela Merkel incapaz de ver más allá de sus narices, obsesionada con crear otro IV Reich, esta vez con el poder financiero, más aceptable en una democracia que el poder de los tanques.

Y por eso, nuestro Mariano se ha aborregado hasta tal punto que es él quien propone la Europa bancaria y la Europa fiscal, pero no la Europa de la homologación de rentas. Por eso, Rajoy fustiga a los españoles mientras se arrodilla ante Merkel, la misma que le ahoga con los especuladores financieros, a mayor gloria de Teutolandia y para desastre de la economía española.

Y lo más 'gracioso' de todo es que, si España se saliera del euro tendría la fuerza moral suficiente en la Unión Europea como para plantear el debate -espléndida expresión que significa vamos a ofrecer una nueva idea- de refundar Europa sobre planteamientos más solidarios. Porque lo de una sola máquina de hacer dinero –el BCE- y 17 Tesoros públicos emitiendo a tipos tan dispares como los de Alemania y España no va a ninguna parte.

Eulogio López

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