• El Gobierno invierte la calidad de la prueba: a partir de ahora el emprendedor puede poner en marcha su máquina de facturar y la Administración comprobará después si cumple las normas.
  • Se espera que la medida tenga más éxito que la 'ventanilla única', dinamitada por la burocracia y la desidia.
  • Además, contrasta con otras que perjudican al pequeño comercio, como ocurre en Madrid con la liberalización de horarios comerciales para grandes superficies.
  • No es la única, precisamente estos colectivos son los más afectados por la liberalización de los horarios comerciales aplicados con criterios maximalistas en comunidades autónomas como Madrid.

La auto-licencia exprés ha sido la medida estrella que ha vendido Soraya Sáenz de Santamaría en el Consejo de Ministros de este viernes. Se trata, como ella misma lo ha definido "de una disposición de apoyo al comercio en general y también a la exportación". Va a favorecer, según ha señalado, especialmente a las PYMES y a los autónomos, y "supone un cambio de cultura en las relaciones de los ciudadanos con la Administración". A partir de ahora quien tenga intención de abrir un negocio sólo requerirá de la presentación en el ayuntamiento de una declaración responsable, donde señala que todo está en orden.

Se invierte así la carga de la prueba. Luego serán los responsables de inspección quienes investigarán si es cierto que todo está en orden: la licencia de obras, el número de extintores, etc. De esta forma, un emprendedor que antes -sometido a una avalancha de papeleos- tardaría en abrir su negocio 18 meses, podrá hacerlo ahora en 24 horas, como ha señalado la propia ministra portavoz, quien ha citado el ejemplo de una zapatería, a la que se le pasaría de moda los stocks y estaría pagando alquileres durante muchos meses con la legislación anterior. "Ahora se limitará la tardanza y se ahorrará mucho dinero". La ley sólo se aplicará, de momento, a los locales comerciales con menos de 300 metros cuadrados.

Se trata, ha señalado Sáenz de Santamaría, de una medida que cambiará la cultura administrativa y que acabará con la burocracia y pondrá una alfombra roja a los emprendedores. Es de esperar que sirva de algo más que la famosa ventanilla única, que no resultó operativa. Ahora queda por ver si el Gobierno atiende a otras peticiones del pequeño comercio que tal vez sean mucho más importantes. Por ejemplo, reducir la liberalización de los horarios comerciales.

Sara Olivo

[email protected]