La iglesia de San Gérard de Dogountuchi de Zinder, segunda ciudad de Níger, ha sido asaltada por un centenar de radicales islamistas.

Saquearon y quemaron todo lo que encontraron. Fueron al altar mayor, donde se encontraba una imagen de la Virgen, organizaron una burla en forma de procesión para, a continuación, destrozar la imagen al grito de "Alá es grande".

Seguidamente atacaron el  colegio cristiano que se encuentra en la linde de la iglesia. Destrozaron las clases y el mobiliario. Los católicos temen por su vida.

Por otra parte, en todo el mundo la persecución silenciosa de los cristianos es una realidad. La Unión Europea impidió a Rocco Buttiglione (en la imagen) ser comisario. El político y filósofo italiano fue eliminado por expresar opiniones acordes con su fe católica. Tuvo que retirar su candidatura para ceder paso a Franco Frattini, un mandatario más afín de los eurócratas de Bruselas.

Uno de los incidentes más notorios fue el que sufrió el juez Ferrín Calamita, sentenciado a 18 años de inhabilitación por ejercer su derecho a la objeción de conciencia, al negar la adopción de una niña a una pareja de lesbianas.

También, en el Reino Unido, el Ayuntamiento de Brighton retiró la financiación que hasta entonces recibía un asilo de misioneros anglicanos retirados.

Asimismo, el arzobispo de Glasgow (Escocia), fue investigado por la policía a petición de un parlamentario escocés. El prelado defendió, en una homilía, la institución matrimonial católica que debe ser entre un hombre y una mujer.

La institución abortista más importante del mundo la International Planned Parenthood Federation (IPPF) equiparó, explícitamente, a la Iglesia Católica con los integristas islámicos.

Un ejemplo del hostigamiento que está sufriendo la simbología de los cristianos fue el fallo de la Corte Europea de los Derechos Humanos: en relación con Italia, dicho tribunal, decretó que la exposición de los crucifijos en los colegios restringe la libertad religiosa.

Por último, la Organización Europea para la Seguridad y la Cooperación (OSCE) ha celebrado su último congreso que tiene como objetivo concienciar a la opinión pública sobre "los crímenes de odio dirigidos contra los cristianos". El Secretario del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, Mario Toso, denunció que los cristianos se han convertido en el grupo religioso más perseguido del mundo: "Más de 200 millones de cristianos se encuentran en serias dificultades por la discriminación".

Siempre he afirmado que el ataque a los cristianos es el arma de los cobardes.

Clemente Ferrer
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