• Mientras, Izquierda Unida lanza una campaña para que se reduzca el 20% la 'subvención' del Estado.
  • Las cuentas del gran capitán: el diputado de IU, asegura, en sede parlamentaria, que el Estado paga a la Iglesia 9.000 millones de euros.
  • Al tiempo, el grupo que lidera Cayo Lara pretende que el Parlamento de vía libre a un mecanismo para "darse de baja" del credo católico.

Que el progresismo de izquierdas española ya sólo tiene un ideario, acabar con la Iglesia, parece bastante claro. Mientras el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, propone romper el Concordato entre España y la Santa Sede, Izquierda Unida, liderada por Cayo Lara, ha lanzado una ofensiva para que el Estado 'reduzca' en un 20% lo que Su Señoría llama "subvención' a la Iglesia católica.

Por aquello de las coincidencias, resulta que, en la misma mañana del miércoles 15, la Conferencia Episcopal Española daba cuenta de la asignación tributaria del IRPF, que supone un pequeño porcentaje de la financiación de la Iglesia, que en su mayor parte se debe a las limosnas de los fieles.

Pues bien, para desazón de Izquierda Unida, resulta que en 2011 volvió a aumentar el número de españoles que decidieron que un 0,7% de su base imponible se destinara a la Iglesia Católica. Para ser exactos, el número de declaraciones con asignación a favor de la Iglesia Católica se incrementó en 194.685 lo que hace un total de declaraciones a favor de la Iglesia de 7.454.823. Eso significa que el porcentaje subió cerca de un 1% hasta situarse en el 35,71% de todas las declaraciones.

Considerando las declaraciones conjuntas, lo que se concluye es que 9,2 millones de españoles decidieron apoyar con la parte permitida de sus impuestos (ni pagan más ni se les devuelve menos) a la Iglesia de Roma. Una decisión libre porque el contribuyente puede decidir asignar el mismo porcentaje a Otros Fines Sociales o, en su defecto, se lo queda el Estado... como el 99,3% restante de todos los impuestos.

No se trata, por tanto, de un impuesto extra ni de una subvención, sino de la libre opción de cada contribuyente en la única, y mínima proporción de sus impuestos en la que puede elegir destino.

Pero al parecer, el sistema no convence al diputado de IU por Barcelona, Joan Josep Nuet, quien exige que se reduzca la subvención a la Iglesia en un 20%. No hay tal subvención pero los políticos suelen ser económicos con la verdad, así que Su Señoría pretende referirse a la decisión del Gobierno de reducir las subvenciones -aquí sí- del Gobierno a partidos políticos, patronales y sindicatos, decisión adoptada por el Ejecutivo Rajoy hace un mes.

En lo que podríamos llamar sabia ingeniería contable, el diputado asegura que la Iglesia recibe 9.000 millones de euros anuales en subvenciones. No se sabe el desglose pero seguramente hace alusión a la aportación a los centros concertados, siendo que con los colegios bajo concierto, la Iglesia le ahorra al Estado la mitad del gasto educativo por alumno, si lo comparamos con un centro público.

Inasequible al desaliento, Izquierda Unida exige, además, la creación de un mecanismo para darse de baja de la Iglesia. Se supone que es del registro de bautismo, con lo que nos encontramos de nuevo con la pretensión de reescribir la historia, porque se trata de un hecho, el bautismo, que a nada obliga al contrayente ni le reporta ventaja material ni inconveniente alguno.

Pero el anticlericalismo vende en política y el fin justifica los medios: así que se hace necesario mentir sobre las cifras.

Eulogio López

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