José Manuel González Páramo no es sino el candidato alemán para convertirse en ministro de Economía de España.

Con esa sutileza tan germana, Merkel ya le hizo llegar el mensaje al presidente del PP, Mariano Rajoy, a través del inefable Steffen Kampeter, el actual ideólogo de la Fundación Konrad Adenauer, el 'think tank' de la canciller Angela Merkel, que en aquel país hace honor a su tradición lateral: es un verdadero tanque, aunque con un pensamiento muy claro: la primacía alemana en Europa, es decir, Aleuropa o el IV Reich, según prefieran. Kampeter le explicó a don Mariano que es lo que pretende Berlín del PP y le señaló al tecnócrata y consejero del BCE, José Manuel González Páramo, como un buen ministro de Economía para España, aunque supongo que el gran intelectual estaba pensando también en lo que resultará bueno para Alemania.

Y es que me temo que el amigo Adenauer, padre fundador de la Unión Europea, se rasgaría las vestes si viera la deriva de su fundación democristiana, aquella democracia cristiana gloriosa que creó la Europa más justa de todas, la Europa de la unión solidaria entre sus países miembros. Hoy, la Fundación Adenauer ha olvidado su espíritu democristiano para convertirse en uno de los grandes defensores de la economía financista, del arbitraje político de los intermediarios financieros, es decir, lo más insolidario y anticristiano que conoce el siglo XXI.

Hasta PRISA se ha dado cuenta de que caminamos hacia esa peligrosa Europa regida por Berlín. Así, con una portada para la hemeroteca, El País ilustra el congreso de la Democracia Cristiana alemana, con una Ángela



Merkel que camina bajo dos palabras impresas en grandes caracteres,



intencionadamente sacadas de contexto por el diseñador: "Europa" y



"Deutsch". Por si no había quedado claro, la información nos recuerda la frase central de la canciller en su discurso ante sus correligionarios: "Si cae el euro cae Europa". Una grandiosa mentira, claro está, porque si el ideal de la Unión Europea se reduce a la moneda común y a la política monetaria, se reduce, en suma, a ceder toda la soberanía a Don Mercado financiero, entonces estamos aviados. El problema es que, si cae el euro, cae Alemania, el país que más se ha aprovechado de la moneda única, aunque el populismo germano asegure lo contrario.

¿Hará caso Mariano Rajoy a las órdenes de Berlín? No me extrañaría nada porque es gallego. En plata, podría nombrar al tecnócrata González Páramo a quien apenas ha tratado. Ministro de Economía para que lanzara las reformas económicas más impopulares de toda la democracia y cuando surgiera la contestación popular similar a la de la guerra de Irak cobrarse su cabeza. Un papel, el de malo de la película, que no están dispuestos a jugar ni Rodrigo Rato, ni Manuel Pizarro ni Cristóbal Montoro.

Por de pronto, a seis días de las elecciones, don Mariano ya ha dicho que en la primera legislatura podría no crearse mucho empleo, una idea muy similar a la expresada por González Pons, cuando en precampaña aseguró que el PP crearía 3 millones de puestos de trabajo. ¿O eran 3,5? O sea, calcaditas.

Vamos, que tenemos un Mariano tecnócrata, dispuesto a hacer un 'gestierno' antes que un gobierno. Oiga, a mí eso no me gusta. Y, desde luego, no tiene nada que ver con la doctrina social de la Iglesia, para la que el objetivo último de la economía no es la eficiencia -¿eficiencia de qué, de quién?- sino la justicia.

Traducido: a un tecnócrata como González Páramo el paro es objetivo secundario al déficit. Para un cristiano, no puede serlo.

Oiga, ¿y Rubalcaba es distinto? No, también se rinde ante Berlín. Otro cobarde. Ha pasado de proclamar aquello de "voy a ir a Bruselas a decirles que...", al actual -mañana del martes- estoy dispuesto a ceder soberanía económica y fiscal en favor del euro -del euro-marco, supongo.

Eulogio López

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