Antena 3 emite la serie francesa "Le transporteur" con Frank Martin (en la imagen), un transportista de lujo especializado en trasladar mercancías de un lugar a otro. Sin registrar nombres y sin hacer preguntas, sólo llevar un paquete de un punto a otro, ésta es la especialidad de Frank Martin.

Siempre vestido con traje, corbata y camisa blanca, Frank no quiere saber si se trata de artículos normales, ilegales o peligrosos, cumple perfectamente su misión sin transgredir tres normas de conducta básicas: nunca cambiar el trato, siempre sin nombres de ninguna persona y nunca abrir el paquete.

Cubriendo sus espaldas, la exagente de la CIA, Carla Valeri, se encarga de organizar las entregas de Frank, que siempre suelen tener alguna complicación. Sin embargo, su experiencia al volante, sus derrapes y maniobras imposibles, su habilidad para la lucha cuerpo a cuerpo y su tenacidad hacen de Martin el mejor profesional en "repartos a domicilio".

Basada en la saga cinematográfica protagonizada por Jason Statham, "Le Transporter" aprovecha el éxito de las películas para colocarse débilmente en la pequeña pantalla. En esta ocasión es Chris Vance quien interpreta el papel de Frank Martin, el singular y especializado transportista de objetos exclusivos, peligrosos o ilegales.

La serie es muy mala. Intenta impresionar, al estilo Alerta, con persecuciones inverosímiles, maniobras irrealizables y portentosos modelos de automóviles. También pretende disuadir imitando al famoso James Bond, como el súper héroe ante quien se enamora cualquier mujer. Y, por si fuera ligera la historia, Martin imita la fachada de John Reese de Vigilados, enfrentándose vestido con traje, corbata y camisa blanca, con las peleas de las que siempre sale ileso.

En fin, con toda esta miscelánea, no queda espacio para un argumento sólido. Sólo contemplar los coches de lujo y algunas insólitas acrobacias automovilísticas o una noche de insomnio, pueden justificar el visionado de este mediocre producto audiovisual que, además, está repleto de violencia extrema, asesinatos, tráfico de drogas, persecuciones y grandes explosiones. Una serie vulgar que difícilmente podrá superar los mínimos de audiencia.

Clemente Ferrer
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