• La eléctrica reducirá un 2,4% el capital y emitirá instrumentos híbridos de deuda a largo plazo.
  • Una operación de ingeniería financiera que beneficiará a los accionistas que opten por cobrar el dividendo en acciones, pero que habrá que seguir con mucho cuidado.
  • En cualquier caso, lo que sí es cierto es que Iberdrola sigue presentando beneficios, incluso con crecimiento mínimo, algo que no puede decirse del sector bancario.
  • El 41% de los resultados lo aportan Reino Unido y Estados Unidos, frente a España que sólo aporta un 30%.

Después de los grandes en banca y seguros, este jueves ha comenzado la presentación de cuentas el sector energético con Iberdrola.

La compañía nos da una alegría en el sombrío panorama que nos han trasmitido las presentaciones precedentes de otros sectores, aquí nos sorprende ver una rara especie que parecía en extinción "el denostado beneficio", si es verdad creciendo un muy discreto 1,3% con respecto al 2011, pero Iberdrola nos anuncia un beneficio neto de 2.841 millones de euros cuando en el ejercicio anterior el mismo fue de 2.805 millones.

Es una pena, pero la alegría no es completa. El país sigue aportando muy poco a los resultados de Iberdrola, ya que éstos vienen principalmente generados por sus negocios en el Reino Unido y Estados Unidos con un 41% del total de los mismos, mientras que la aportación nacional se queda en el 30%.

Seguramente, además de la situación general, los cambios regulativos en el sector han influido de manera determinante en éstos, especialmente el llamado déficit de tarifa, que ha tenido un efecto total sobre Iberdrola de 924 millones de euros, de los 4.319 millones del total del sector.

Igualmente, el déficit de tarifa ha tenido influencia sobre la deuda total de la sociedad, pues ha tenido que financiar los 2.409 millones de euros que le correspondían. Aún así, la cifra de apalancamiento de la compañía ha sido de 30.324 millones, un 1,7% menos que en el 2011.

Al contrario de lo que ha sucedido en los otros sectores que han presentado ya cuentas, las desinversiones en Iberdrola no han sido de una especial importancia: unos 850 millones de euros, especialmente en sectores y países no estratégicos como el sector distribución de gas y renovables en países como Alemania y Francia. El desapalancamiento ya lo llevó a cabo en el ejercicio pasado, como comentamos en su día, liquidando inversiones para reducir deuda. Esta buena política financiera parece haber dado sus resultados, porque el coste de la financiación ha caído significativamente.

Para el accionista estos resultados le van a suponer unos ingresos vía dividendo y asistencia a junta de 0,35 euros por acción, gran parte de ellos mediante la fórmula de moda "flexible, en acciones de la cartera propia, o en efectivo".

Por último: hay un anuncio que nos llama la atención. Es la reducción de un 2,4% del capital, que además de dar un valor añadido al accionista que opte por el cobro de dividendos en acciones, y la emisión de unos instrumentos híbridos de deuda a largo plazo, que servirán para cubrir los recursos propios que se vean afectados por la reducción de capital y que tienen toda la pinta de una ser una pequeña ingeniería financiera que se ha de analizar con cuidado y profundidad.

Así como nos hemos quejado en otras ocasiones de la información publicada, en el caso de Iberdrola, no nos duele felicitarles por el despliegue y forma de presentar sus datos. Lo que no cambia: qué aburridas son las eléctricas.

Rodrigo de Silos

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