• La entidad gana 696 millones de euros, gracias a la mejora del negocio típico bancario.
  • Compensa una cierta ralentización del margen con las comisiones de la venta de fondos de inversión.
  • Hay una fuerte reducción de los resultados por operaciones financieras.
  • Los dudosos se han reducido hasta el 13,6%, cifra aún elevada, pero que contrasta con el último dato del 14,7%.
  • La cobertura de morosidad queda en el 58,6%: aumenta desde el 56,5% de diciembre de 2013.
  • El Gobierno, más que contento, está expectante para ver en qué momento puede adelantar parte de las ayudas de la UE... porque la acción sigue anclada en el entorno del 1,44 euros.

El Gobierno tiene que estar contento. Desde hace cierto tiempo, la publicación de resultados de las entidades de crédito se ha convertido en un nuevo dato macroeconómico, que, debidamente endulzado políticamente, mide el éxito de su gestión y del avance de la economía, o al menos es lo que ellos consideran.

La entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri, el otro ministro de Economía, no por cargo pero sí por el esfuerzo de sacar adelante a la gran entidad intervenida, ha presentado este viernes los resultados de los nueve primeros meses del año, justo días antes de que se lleve a cabo la presentación de los resultados de los test de estrés de la banca europea. Digno más de una película de Woody Allen que de Amenábar, el suspense del fin de semana parece diluirse con los resultados presentados; hay pocas sombras, aunque con ciertas explicaciones contables.

Nuestras críticas, limitadas. Los datos van bien. El margen por intereses experimenta una subida del 15,2%; el margen bruto, un 2,7%, y el margen antes de provisiones, un 15,3%. Toda una mejora que, finalmente, se refleja en un incremento del beneficio neto, desde 452 a 696 millones, el 53,9% más. En el tercer trimestre el resultado ha sido de 265 millones, frente a 161 del mismo periodo del año pasado. El beneficio neto acumulado ha aumentado un 45,4%.

Se aprecia, no obstante, una cierta ralentización de la mejora del margen, que se ve compensada por las comisiones de la venta de otros productos, fondos de inversión y similares, que remplazan a los depósitos bancarios como productos de ahorro. No obstante, sí podemos destacar la fuerte reducción de los resultados por operaciones financieras, donde se registran las plusvalías derivadas de las ventas de bonos. El año pasado los datos se inflaron por las plusvalías de los canjes de híbridos.

A su vez, el resultado de BFA se situó en 894 millones, lo que implica una subida del 69,8% frente a la cuenta proforma del mismo periodo de 2013, si bien los datos comparativos resultan complejos, dado que el resultado del ejercicio anterior recogía los rendimientos derivados del canje de las preferentes.

Todo ello conduce a la obtención de un ROE del 8,4% frente al 7,9% del primer semestre del año, acompañado de una reducción de dudosos hasta el 13,6%, cifra aún elevada, pero que contrasta con el último dato del 14,7%. La cobertura de morosidad queda establecida en el 58,6%, aumentando desde el 56,5% de diciembre de 2013.

Los datos de consenso publicados en el día de ayer, jueves, fueron acertados en algunas de sus conclusiones. Resaltaban especialmente cómo la comparación se realiza sobre los resultados del 2013, ajustados por el efecto contable del préstamo subordinado que Bankia recibió de su matriz a la espera de recibir la ayuda pública financiada por Europa. Por eso, nuestras conclusiones deben ser prudentes. También debemos considerar cómo muchas de las inversiones que actualmente están vivas están deterioradas plenamente, como consecuencia de criterios prudenciales más próximos a requisitos de cobertura de recursos propios que a requisitos contables.

Además, debemos considerar cómo estos resultados son reflejo de la política de venta de activos morosos que lleva realizando desde hace tiempo, lo que permite reconocer plusvalías a la par que reducir la morosidad. Todo ello bajo la consideración de valores contables ya deteriorados, como hemos comentado, lo que genera una agradable ganancia neta y la liberación de recursos para la concesión de nuevo crédito.

En este sentido ayer conocíamos como Bankia había hecho efectiva la venta de crédito dudoso por 772 millones, con garantía hipotecaria y hoteles, dentro del plan estratégico de vender los  activos no estratégicos de la entidad que concluye en el ejercicio 2015.

No tenemos claro que los accionistas estén aún contentos en todo este proceso, dado que la cotización de las acciones sigue anclada en precios objetivos de 1,44, por lo que me retracto sobre el hecho de que el Gobierno está contento. Más bien está expectante para ver en qué momento puede ir adelantando parte de las ayudas comunitarias.

Rodrigo de Silos

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