• La relación entre la ministra de Fomento y José Manuel Vargas no pasa por su mejor momento.
  • Es más, Pastor nunca aprobó su nombramiento al frente de la empresa pública.
  • El ex consejero delegado de Vocento aterrizó en AENA con la vitola de experto en salidas a bolsa.
  • Además, algunas actitudes suyas no ayudan: los viernes llega a trabajar a las 12:00 de la mañana en su lujoso BMW X5 verde, después de hacer footing por el parque del Retiro.

La titular de Fomento, Ana Pastor (en la imagen) está hasta el gorro de José Manuel Vargas, a la sazón presidente de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) desde el pasado 20 de enero. Vamos, que la relación entre ambos no pasa precisamente por su mejor momento. Pero es que el ex consejero delegado de Vocento aterrizó en la empresa pública sin el beneplácito de Pastor, que se había negado a su nombramiento. Al final, la ministra tuvo que tragar.

Por cierto, Vargas, después de ser despedido de Vocento -y no precisamente por su buena gestión- se posicionó de cara al PP como experto en salidas a bolsa. Era buen momento para ello, con el Ejecutivo pensando en Loterías y en la propia AENA.

En cualquier caso, ahora, seis meses después, la relación entre él y Pastor es cada vez más insostenible. Cierto es que la actitud del Ejecutivo no ayuda mucho. Un ejemplo: los viernes, Vargas suele ir al céntrico parque del Retiro en Madrid para hacer footing y luego acude a su puesto de trabajo. Nada censurable en esto, si no fuera porque sucede a bien comenzada la jornada laboral, o sea, a las 12:00 de la mañana. Además, llega a la sede de la empresa pública a bordo de un lujoso BMW X5 color verde, que no cuesta menos de 61.000 euros.

Y por si todo esto fuera poco, según el diario Expansión, AENA tendrá que hacer frente al pago de unos 2.000 millones de euros a los afectados por las expropiaciones de terrenos para construir la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, que se llevaron a cabo en los años 90.

Miriam Prat

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