Este viejo corazón no puede resistir tantas emociones. El presidente de los Estados Unidos no sólo espía a sus ciudadanos, sino que vela por sus sentimientos. Así que ha saludado la nueva astracanada de los tribunales USA, que iguala las condiciones de pensión pública de los cónyuges homos a los heteros. Otra 'grossen chorradem', porque en Estados Unidos cada cual testa como le pete y las pensiones públicas son mínimas, pero ha bastado para que Obama, nuestro querido Barack (en la imagen), tuitee un pensamiento largo y profundo, sobre todo profundo: 'amor es amor'.

Más que una definición se trata de una tautología pero sólo los frívolos reaccionarios no profundizarán en las entretelas de la cosa y se quedarán en la superficialidad de la cursilería presidencial.

Eso si, si yo fuera Michelle me provocaría cierta inquietud saber qué es lo que entiende mi amante por amor. Pero dejemos eso.

El caso es que si el alto tribunal, altísimo, diría yo, incapaz de ver lo que ocurre a sus pies, asegura que su fallo apunta hacia la igualación de derechos, qué ocurrirá el día, ya próximo, en que servidor, lance el zoomonio. Mire usted, me dispongo a salir del armario: amo a mi perro y quiero matrimoniar con él. El zoomonio aún está prohibido pero sólo porque Zapatero o Barack, nuestro Barack, no han permanecido suficientemente en el poder para trasformar el mundo.

Sí, amo a mi perro, y exijo, primero que nos casemos, aunque sea con Gallardón, y, en segundo lugar, que mi perro reciba pensión de viudedad. De otra forma, ¿quién va a cuidar de mi can

A fin de cuentas, si dos lesbianas se aman y exigen sus derechos, si dos gays se aman y exigen sus derechos, ¿quién tiene derecho a negarnos a mi sultán a y mí los mismos derechos (Este párrafo es como el mundo actual: está lleno de derechos sin deber alguno).

Y no olviden, amigos, que 'amor es amor' y que el hombre más poderoso de la tierra es un hortera de mucho preocupar.

Y esperen cuando pasemos del zoomonio al 'necromonio'.

Eulogio López

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