• La revista Forbes y UBS ya avanzaron que posee el mayor patrimonio del mundo, después de Carlos Slim y Bill Gates.
  • El banco suizo sitúa la fortuna del empresario gallego en 48.000 millones e incorpora al ranking a su hija, con 5.200 millones.
  • Sandra Ortega es la séptima mujer más rica de Europa. La primera, Liliane Bettencourt, propietaria de L'Oréal.
  • Siguen a Amancio Ortega, el fundador de Ikea, Ingvar Kamprad, y Bernard Arnault, propietario de LVMH.

La lista de los hombres más ricos del mundo que elabora la revista 'Forbes' ya situó a Amancio Ortega (en la imagen) como el tercer hombre con más fortuna del mundo, por detrás del mexicano Carlos Slim y del cofundador de Microsoft Bill Gates. Ahora es el banco suizo de fortunas Julius Baer -después de que dijera lo mismo UBS- el que confirma que el empresario español, fundador de Inditex, es el más rico de Europa. El banco suizo sitúa su patrimonio en 48.000 millones de euros.

Julius Baer ha incorporado en el ranking a su hija, Sandra Ortega, que, con una fortuna de 5.200 millones de euros, es la séptima mujer más rica de euros. La más rica es Liliane Bettencourt, propietaria de L'Oréal, con con 25.100 millones de euros, a la que siguen Susanne Klatten (BMW), con 13.100 millones de euros, y Johanna Quandt (también de BMW), con 10.700 millones.

Los más ricos europeos de Europa, después de Amancio Ortega, son el sueco Ingvar Kamprad, fundador de Ikea (34.300 millones de euros), el francés Bernard Arnault, propietario de LVMH (24.900 millones), Steffan Persson, principal accionista de H&M (23.200 millones); Michele Ferrero, el propietario de Ferrero (18.800 millones); Dieter Schwarz, propietario del Grupo Schwarz (16.500 millones), Georg Schaeffler, propietario del Grupo Schaeffler (14.800 millones); Leonardo Del Vecchio, fundador de Luxottica (13.900 millones); John Fredriksen, de Seadrill (12.400 millones) y el empresario Ernesto Bertarelli (11.800 millones).

Mucha de la riqueza europea, que marcó un nuevo récord en 2013, con 56 billones de euros, se ha alimentado en plena crisis (el patrimonio creció un 1,7% respecto a 2012) y con los instrumentos típicos de la economía financista, esencialmente especulativa, aunque hay excepciones.

Mariano Tomás

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