• El ministro de Asuntos Exteriores de Iraq advierte que los fundamentalistas están cruzando la frontera.
  • Mientras tanto, la OTAN advierte a Siria que si ataca intereses turcos, la Alianza Atlántica defenderá a Turquía como miembro de la misma.
  • Los máximos responsables de la OTAN buscan un pretexto para poder intervenir contra Al Assad.
  • Pero Rusia y China se mantienen firmes en apoyo del Régimen de Damasco.

Hace ya más de un año que comenzaron en el seno de la 'primavera árabe', las revueltas en Siria contra el actual presidente Bashar Al Assad (en la imagen) . Desde entonces, desde el conjunto de la comunidad internacional y, sobre todo, del mundo occidental, se ha advertido en numerosas ocasiones al gobierno sirio que debía de cesar la violencia contra la población.

En el trascurso de este conflicto se han sucedido numerosas cumbres diplomáticas y planes de paz que han resultado infructuosos debido a la falta de cooperación por ambas partes en conflicto.

Desde el comienzo del episodio bélico, los grandes países occidentales han manifestado su apoyo a los rebeldes opositores sirios, apoyo que hasta el momento se ha otorgado sin condición alguna ya que las naciones occidentales parecen haber obviado el conocimiento de quienes integran en verdad la oposición al presidente Al Assad.

En este sentido, en la mañana de hoy y en declaraciones al diario Financial Times, el ministro de Exteriores de Iraq, Hoshyar Zebari, ha advertido que la organización terrorista islámista Al Qaeda,- responsable de los ataques perpetrados en Nueva York, Londres, Madrid o Bali, entre otros- está infiltrándose en la oposición siria ya que sus militantes cruzan a diario las fronteras de ese país, lo que parece dar razón a aquellos que sostienen la tesis de que los rebeldes sirios podrían acabar asumiendo los postulados islámicos más extremos y contrarios a los valores de Occidente.

Mientras tanto, continúa la escalada de tensión entre Siria y Turquía por el derribo hace unas semanas por parte del Ejército sirio de un avión turco que había penetrado sin permiso en territorio sirio, a pesar de que el presidente sirio ha pedido perdón formalmente por dicho ataque al primer ministro turco, Erdogan. En este contexto, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha advertido a Siria, que en caso de nuevos ataques contra intereses turcos, la OTAN protegerá al país de Ataturk, al ser miembro de la Alianza Atlántica.

Las declaraciones del máximo responsable de la OTAN parecen aventurar que las potencias occidentales están buscando un pretexto para intervenir en territorio sirio y descabezar al régimen alauita de Al Assad, en favor de la oposición rebelde, tal y como ocurrió el año pasado cuando se produjo la intervención occidental en Libia para derribar al régimen del sátrapa Gadafi –quien posteriormente fue linchado y asesinado por los rebeldes libios. Aquellas aterradoras imágenes conmocionaron al planeta.

A pesar de que la intervención en Libia no sólo no sirvió para democratizar el país sino que ha provocado un auténtico conflicto civil entre grupos tribales y las autoridades de corte islamista, parece que Occidente no desea aprender de esta situación precedente.
De hecho, todo apunta a que  en el transcurso del verano sobrevendrá un ataque occidental sobre territorio sirio, con el fin de derrocar el régimen de Al Assad que, si bien es un régimen de corte dictatorial, no propugna el fundamentalismo islámico y hay que recordar también que en dicho régimen existe más libertad religiosa para la minoría cristiana que en otros países donde se han hecho con el poder los opositores islamistas como ha sido del caso de Egipto con los Hermanos Musulmanes.

Gabriel López

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