• Siempre en teoría, claro está, porque el organigrama ya estaba pergeñado.
  • Tal y como informó Hispanidad (y ha plagiado El Mundo), el pacto consistía en que Fainé sería el responsable del grupo financiero y Rato del industrial.
  • Tras la reforma bancaria, las dos entidades prefieren marchar en solitario.
  • Para despistar, Juan María Nin lanza la idea de crear una agencia de calificación europea y Bankia afirma que no mantiene conversaciones ni negociaciones con CaixaBank.

"No hay nada de nada", ha respondido Juan María Nin, vicepresidente y consejero delegado de CaixaBank y director general de La Caixa, a la pregunta de si se producirá la fusión Caixa-Bankia, y ha evitado pronunciarse sobre si sería factible: "Lo que no existe no es objeto de valoración", ha sentenciado. Casi al mismo tiempo, en otro foro, Rodrigo Rato, presidente de Bankia, ha afirmado que "nunca he estado en Moncloa ni en La Generalitat", desmintiendo así posibles conversaciones sobre la fusión. Tiene razón: ahora no hay, anteayer sí lo hubo.

Aunque pueda ser cierto que ahora mismo "no hay nada de nada", y tal y como informó Hispanidad el pasado 16 de enero, hasta el organigrama de la nueva entidad resultante estaba ya pergeñado, por lo menos en sus puestos más altos, y no era precisamente del gusto de Nin, que tendría dos 'cabezas' por encima: Fainé co-presidente del grupo financiero y Rato, copresidente del grupo industrial.

El problema de la fusión Caixa-Bankia antes de la reforma bancaria de De Guindos, sin embargo, nada tenía que ver con Nin, sino con el hecho de que la unión de estos dos gigantes provocaría el cierre de unas 3.000 oficinas, con la consiguiente reducción de plantilla. Además, Rajoy no quiere destinar ni un euro 'público' para sanear la banca, y la situación de Bankia, concretamente de su cartera inmobiliaria, es mala.

Ahora, después de la reforma, ninguno de los dos actores está por la labor de pujar por la otra. Para empezar, a Bankia le interesa más afrontar las exigencias en solitario o, incluso mejor, absorbiendo alguna entidad mediana/pequeña (tipo Unnim) que haya sido nacionalizada o ayudada y que le permita acceder a nuevas ayudas del Ejecutivo. Además, y aunque Rato ha manifestado que Bankia cumplirá con los requisitos del Gobierno en 2012, absorber otra entidad le daría un año más de plazo.

Por su parte, en Caixabank ya no aceptan las dos copresidencias, que era la clave del matrimonio. Además, según la nueva reforma, no tendrían derecho a ayudas públicas, o al menos no está previsto. Y sin ayudas públicas no hay quien afronte la reconversión necesaria. Como se sabe, una fusión no precisa otra negociación que el reparto futuro de los dos presidentes. El resto llega por añadidura... o vía erario público.

Pablo Ferrer

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