Más del 75% de los escaños los gana el ayatolá Ali Jamenei

 

El actual presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha perdido las elecciones legislativas celebradas el viernes. Más del 75% de los 290 escaños del nuevo Parlamento estarán ocupados por fieles al líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei.

Los analistas coinciden en señalar que esto podría complicar al presidente Ahmadineyad el año y medio que le queda de Gobierno. Pero, además, verá reducida su capacidad para colocar a su fiel aliado y consuegro, Esfandiar Rahim Mashaei, como candidato en las presidenciales del año que viene. (Pues él no puede presentarse ya que, según la Constitución, no puede aspirar a un tercer mandato tras sus victorias en 2005 y 2009).

Y es que Ahmadineyad osó enfrentarse con el líder supremo, cuando, tras despedir al ministro de Inteligencia, luego tuvo que aceptar que el ayatolá le repusiera en el cargo. Porque el poder último, en  la República islámica iraní -donde la mezcla de política y religión es absoluta- lo sigue teniendo Jamenei.

Pero Ahmadineyad no perdió la sonrisa y aseguró que la alta participación del pueblo iraní en los comicios del pasado viernes, cifrada por las autoridades en un 64 por ciento, ha "desmoralizado al enemigo (exterior e interior)" y demuestra el apoyo al sistema islámico.

En cualquier caso, a Ahmadineyad se le va agotando el crédito en su propio país. Y fuera ya no tiene ninguno por su alocada carrera nuclear y sus amenazas de aniquilar a Israel que han provocado el embargo de la mayor parte de la comunidad internacional a su petróleo.

José Ángel Gutiérrez
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