La lapidación es un medio de ejecución ancestral, se asienta en que los presentes arrojen cascajos contra la adúltera hasta matarla. Como un mortal puede aguantar pedradas potentes sin perder el conocimiento, la lapidación puede originar una muerte lenta y cruel. Esto produce un mayor padecimiento en la condenada. Por este motivo, esta forma de ejecución se ha ido abandonando en la medida en que se han aceptando los derechos humanos.

En la actualidad, este procedimiento está focalizado en países de África, Asia y Oriente Medio, donde se escarmienta a las mujeres que sostienen relaciones sexuales ilegales. La muerte por lapidación suele llevarse a cabo estando la mujer cubierta con un lienzo, soterrada hasta el cuello, mientras una muchedumbre enloquecida, le lanza pedruscos.

Sakineh Mohammadi Ashtiani (en la imagen), madre de dos retoños, está encarcelada desde el año 2005. En mayo de 2006 fue penada a recibir 200 azotes por mantener una "relación ilícita". Posteriormente fue reconocida culpable de tener una "relación extramatrimonial" y penada a perder la vida a través de la  lapidación.

El Tribunal Supremo ratificó la sentencia a ser ejecutada por adulterio el 27 de mayo de 2007. Este Tribunal ha iniciado una investigación de la condena a muerte, aunque la medida tiene por objeto aminorar la tensión mundial sobre las autoridades locales. La sentencia de muerte por lapidación sigue vigente, por lo que Sakineh Mohammadi está exhibida para ser lapidada en cualquier momento.

También una joven adúltera ha sufrido tres días de tormento, un juicio sumarísimo y tres balazos que terminaron con la existencia de Bibi Sanubar. El delito de esta adolescente afgana fue haber mantenido relaciones carnales con un jovenzuelo. Al parecer el linchamiento es obra de los talibanes, que van reconquistando su crueldad hacia las jóvenes que, según ellos, no obedecen lo escrito en el Corán.

La Policía de la provincia de Badghis confirmó que los talibanes ejecutaron a la mujer acusada de adulterio, tras propinarle hasta doscientos latigazos. «Sucedió delante del público. A pesar de que nadie lo ha denunciado, el Gobierno tomará sus propias medidas ante el incidente», indicó el portavoz de la policía a la agencia Reuters. El chaval con quien la adolescente mantuvo relaciones se encuentra en paradero desconocido.

Por último, la revista Time publicó la fotografía de una joven afgana a la que habían cortado la nariz como castigo por haber huido de los abusos que sufría en casa de su marido, una historia que los talibanes niegan. Durante su etapa en el poder entre 1996 y 2001, los talibanes castigaron públicamente con lapidaciones y flagelaciones a las acusadas de mantener relaciones sexuales.

La vida es un don divino por lo tanto nada ni nadie, de este mundo, puede eliminarla.

Clemente Ferrer
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