• Eso y la actitud de la ministra Ana Pastor, necesitada de un éxito político a cualquier precio.
  • Pero la 'oposición' (Nadal, Soraya, Guindos y Montoro) exige que no se malvenda el gestor público de aeropuertos.
  • Y de paso declinan responsabilidades ulteriores... aunque nadie sabe cómo podrá hacer tal cosa el presidente de Enaire (Álvaro Nadal).
  • El precio definitivo será la clave para medir el éxito. Todo lo que baje de 8.000 millones de euros, resultará sospechoso.
  • El problema es que AENA se convierta en el precedente del proceso de privatizaciones y liberalizaciones del periodo Rajoy.

En todo el enredo de la interminable privatización de un 40% de Aeropuertos Españoles faltaba un nombre: el del presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo (en la imagen). Y ha sido él quien ha inclinado, de forma definitiva, la balanza en favor del plan de José Manuel Vargas, presidente de AENA y amigo personal del presidente de la Xunta. Feijóo es el varón regional del PP con mayor influencia sobre Mariano Rajoy. Es el que ha disipado toda sombra de sospecha sobre Vargas y exigido que se confíe en él para que el proceso continúe adelante.

Si a eso se une el apoyo a Vargas de la ministra del ramo, Ana Pastor, necesitad de concluir alguno de sus muchos frentes políticos abiertos (AVE, radiales, etc.), la sentencia de Rajoy ha sido definitiva.

Así, se solucionarán la excusa sobre el auditor -que siempre ha constituido una excusa y no la esencia del proceso- y las sombras de duda sobre la limpieza del proceso no tienen por qué estallar antes de que finalice... o algo más.

Por decirlo así, desde el apoyo de Feijóo a Vargas ya no hay posibilidad de que éste sea cesado, algo que pretendió Álvaro Nadal, presidente de Enaire, sociedad estatal propietaria de AENA.

Eso sí, el grupo opositor, formado por el propio Nadal, Soraya Sáenz de Santamaría, Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, declina cualquier responsabilidad pero insisten en que la clave estará en que no se malvenda AENA, es decir, en el precio. Para ser exactos, ese grupo asegura que todo lo que sea bajar de los 8.000 millones de euros habrá de considerarse un fracaso. Y tengan en cuenta que la sospecha en el caso de AENA, no consiste en vender caro, sino en vender barato, especialmente a los fondos de inversión internacionales.

Ahora bien, esa actitud vale para todo tipo de opositores al proyecto de Ana Pastor... menos para Álvaro Nadal, que no en vano es el presidente de la empresa privatizadora.

En cualquier caso, Rajoy ha cedido. Y eso da cuenta del poder que acumula el líder gallego, y, también, que AENA puede convertirse en la piedra de toque para los procesos privatizadores y liberalizadores de la era Rajoy. Pero eso no preocupa a Feijóo.

Eulogio López

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