• Pagó 135 millones por esa participación que anteriormente había vendido por 80 millones.
  • La histórica relación entre Florentino y Loizaga (el financiero cuida el valor de la acción del constructor) le ha salido muy cara a ACS.
  • Las claves del resultado semestral están en las reducciones de gastos de personal, explotación y amortizaciones.
  • La deuda neta de la sociedad, que ya preocupaba en el cierre del 2013, empeora hasta 5.812 millones. Necesita vender activos renovables.
  • A ACS le queda un buen petardo por resolver: la indemnización por el parón del Castor: en noviembre tiene que pagar a los bonistas.

La constructora presidida por el más que mediático Florentino Pérez (en la imagen) ha conseguido que en agosto no se haya parado de hablar en la prensa de situaciones societarias que la afectan. Parece que no querían irse de vacaciones y mantener el foco informativo hasta el último momento, con la presentación de resultados del primer semestre. Por cierto, al borde de la campana: esperaron hasta el último minuto del viernes y después del cierre de mercados (a mí personalmente me parece feo).

Nos hemos visto con las prisas por la venta ya más que conocida de su división de Renovables. Sí, esa de la que ya ha ido vendiendo activos desde 2010 y que quiere hacer coincidir con su salida a bolsa y por unos 3.100 millones de euros. Por cierto, esa división tiene una deuda bancaria de unos 2.600 millones de euros.

También se ha hablado en agosto de los problemas de deuda de Vesan, sociedad de inversión de Florentino Pérez, que según parece ha aumentado de 40 a 200 millones de euros.

La noticia más cercana ha sido el anuncio de la compra a los fondos gestionados por N 1 Mercapital del 25% de la sociedad multiservicios Clece, con lo que completa de nuevo el 100% de participación en la misma. ACS valora esta sociedad en 542 millones y ha pagado 135 millones por este 25% que anteriormente había vendido por 80 millones. En otras palabras, N 1 Mercapital le ha sacado a Florentino Pérez 55 millones de euros (sobre un total de 135, que ya está bien) por un miserable aparcamiento que, al final, no ha servido para nada. Al parecer, la histórica relación entre Florentino Pérez y José María Loizaga (el financiero cuida el valor de la acción del constructor) le ha salido muy cara a ACS.

Perdón, que con tanta distracción de noticias, se me había pasado que lo que toca es hablar de los resultados de la sociedad a 30 de junio. Es una hábil cortina la de ACS. El beneficio neto de 395 millones, un 10,7% más que en el primer semestre de 2013, puede representar un aceptable resultado, pero un análisis un poco más crítico de las cifras da una imagen distinta, sin duda diferente a la que ha querido en los medios salmón, quizás un poco aturdidos por las vacaciones o aún en la playa.

Las claves han estado en las reducciones de gastos de personal, explotación y amortizaciones, pero sobre todo en la valoración de las participaciones financieras ( 101 millones), diferencias de cambio ( 16 millones), y especialmente por la disminución de los resultados atribuidos a minoritarios (-125 millones), como consecuencia de los cambios en el perímetro de consolidación por la venta de servicios y telecomunicaciones en Hochtief.

La deuda neta de la sociedad, que ya preocupaba en el cierre del 2013, empeora hasta 5.812 millones, 1.233 millones más que en junio de 2013, a los que cabría añadir unos 2.900 millones de pasivos correspondientes a los activos mantenidos para la venta que figuran en su balance, casi todos de la división de renovables (sí, sí, esos que lleva desde el 2010 intentando vender).

Por decir algo más, las ventas consolidadas se han reducido en un 5%. Pero que si se descuenta la operación de Hochtief y otro par de cosillas más, éstas habrían crecido un 5,1%, prácticamente impulsadas en su totalidad por el negocio de fuera de España.

A ACS le queda un buen petardo por resolver: que el Gobierno se apremie para pagarle los 1.400 millones de la indemnización por la renuncia del proyecto Castor de ACS-ESCALUGS, pues en noviembre tiene que pagar a los bonistas que compraron los 'proyects bonds' con los que se financió esta 'aventura' que nos ha salido tan cara a los contribuyentes.

Rodrigo de Silos

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