• El desastroso fracaso del asalto a Iberdrola: ahora tiene que amortizar deuda con cargo a la cuenta de resultados.
  • Y si todos los bonistas acudieran sólo reduciría ratio de deuda sobre Ebitda del 2,2 al 1,8, es decir, cuatro décimas.
  • Sin embargo, como adelantara Hispanidad, el truco, ya no aceptado por el auditor, de desconsolidar la deuda de las renovables, hará que ese mismo ratio de deuda pase del 2,2 al 3,1.
  • En otras palabras, cuatro décimas de mejora, y contra la cuenta de resultados, frente a nueve décimas de subida… porque no logra vender el desastre de las renovables.

A Florentino Pérez (en la imagen) se le acumulan los desastres. Nos referimos al asalto fallido a Iberdrola y a la nefasta inversión en energías renovables. Los dos hitos se produjeron hace años, cierto, pero sus consecuencias aún colean y de qué manera. Y es que ¡Oh capitán, mi capitán! se endeudó hasta las cejas -a ACS, se entiende- para hacerse con el poder de la eléctrica, y para entrar en el sector de la energía verde cuando gozaba de generosísimas subvenciones, es decir, cuando tenía riesgo cero.

Los dos proyectos salieron como salieron -rematadamente mal- y, lo que es peor, han dejado una deuda gigantesca que ahora atenaza al grupo. Sin las renovables, la deuda de ACS asciende a 6.875 millones de euros, esto es, 2,2 veces su Ebitda. Si añadimos la deuda asociada a las renovables la cifra sube hasta los 10.019 millones de euros y el apalancamiento pasa a ser de 3,1 veces el Ebitda. La cosa se pone fea.

Por eso, ¡Oh capitán, mi capitán! se ha visto obligado a tomar medidas. Además, como adelantara Hispanidad, Deloitte ya le ha avisado de que tiene que vender las renovables cuanto antes. Si no lo hace -llevan cuatro años disponibles para la venta-, la deuda asociada a estos activos tendrá que aflorar en las cuentas del próximo ejercicio.

La amenaza es seria. La primera medida de Florentino -a buenas horas, mangas verdes- ha sido lanzar una oferta de recompra de dos emisiones de bonos -una de 721,1 millones de euros y la otra de 405,6 millones- canjeables por acciones de Iberdrola. La amortización, claro está, se hará con cargo a la cuenta de resultados y lastrará los números de la constructora.

Pero tampoco se crean que la deuda se reducirá mucho. Miren, si todos los bonistas secundan la oferta -vence a las 17 horas del jueves 11 de diciembre- sólo reduciría ratio de deuda sobre Ebitda del 2,2 al 1,8, es decir, cuatro décimas. La deuda neta del grupo pasaría a ser de 4.745 millones de euros -siempre sin renovables- y la participación de ACS en Iberdrola se reduciría desde el 5,6% al 2,6%. Recuerden que llegó a tener hasta el 20% de la eléctrica cuando intentó desbancar a Ignacio Sánchez Galán. Pero esa es otra historia.

Volviendo a los números, fíjense en lo siguiente: si Florentino no logra vender las renovables, hará que ese mismo ratio de deuda suba del 2,2 actual al 3,1. En otras palabras, cuatro décimas de mejora, y contra la cuenta de resultados, frente a nueve décimas de subida… porque no logra vender el desastre de las renovables.

A todo esto, la batalla entre las dos compañías por la no entrada de ACS en el consejo de Iberdrola a pesar de tener el 20% de la eléctrica, continúa en el Tribunal Supremo. Como recordarán, el pasado mes de mayo, el TS rechazó la petición de la eléctrica para que el litigio entre las dos compañías terminara, dado que la participación de ACS había disminuido significativamente. Por su parte, la constructora argumentó que aún tenía el 5,64% del capital, es decir, seguía siendo un accionista de referencia.

Sin embargo, si todos los bonistas aceptan la oferta, la participación de ACS bajará al 2,6%, porcentaje que aún mantiene a través de derivados financieros. Por cierto, derivados que le salen carísimos a la constructora. Sea como fuere, la decisión final del TS será política y no tendrá ninguna consecuencia en el consejo de la eléctrica.

Pablo Ferrer

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