He salido unos días de España pero cuando vuelvo todo está igual: progresismo enloquecido de izquierdas (PSOE) frente al progresismo 'light' de la derecha pepera. Las feministas majaderas del PSOE, por ejemplo doña Elena Valenciano (en la imagen), pidiendo el aborto obligatorio y continuado, a ser posible, no ya gratuito, sino cobrando y el tibio ministro Gallardón defendiendo que no se puede asesinar a un niño por el hecho de ser disminuido pero dejando a un lado la inmensa mayoría de los 120.000 abortos -que no son eugenésicos- perpetrados en España.

El titular de este artículo no es mío sino de Juan Pablo II. Yo lo gloso así: el aborto es mucho más que el aborto. La cultura provida puede resumirse así: son aquellos que consideran que el hombre es un tipo importante, digno de ser tenido en cuenta.

Días atrás, Juan Manuel de Prada recordaba que los empresarios que no pagan sus salarios a los trabajadores acaban por engañar a su mujer, defraudar a Hacienda y, probablemente, den con su alma en el ateísmo militante. Tiene toda la razón. Y es que la verdad es una y radicalmente intolerante.

No sólo protesta contra el hecho de que dos más dos sean cuatro sino que ni tan siquiera admite diálogo alguno al respecto. Y la verdad es que el aborto es un asesinato cobarde, así que no admite ni excepciones ni tibiezas. Sobre todo porque, si no admites el derecho a la vida del ser más inocente y más indefenso, el nonato, acabará por cercenar la vida y la libertad de los ya nacidos y bastante creciditos.

Eulogio López

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