Escuchar para creer. Ahora resulta que es el ministro de justicia, Alberto Ruiz-Gallardón quien, en el seno del Ejecutivo, defiende la 'reformita' del aborto, frente a la todopoderosa -again- Soraya Sáenz de Santamaría, quien pretende anular la ley para que España siga siendo el paraíso mundial de los infanticidas.  

Asegura el ministro de Justicia que la nueva ley de aborto va a respetar el derecho del niño y el derecho de la madre. El derecho del niño lo tengo bastante claro. Se llama derecho a la vida. ¿Y el de la madre Al parecer, don Alberto se refiere al derecho de la madre a matar a su hijo.

Pero lo dice con la boca en forma de círculo, orondo él, y nos asegura que el problema del aborto, la esencia dialéctica del asunto, consiste en que los socialistas rompieron "unilateralmente con el consenso" sobre la ley de aborto. Es decir, rompieron un consenso que ya suponía la matanza de más de 120.0000 nonatos al año, sólo en aborto quirúrgico.

Y es que Alberto es un genio de la dialéctica, que entretiene nuestros ocios con una reformita de vergüenza que tendremos que animar a pesar de ser eso: un vergonzosa reformita.

Con lo fácil que hubiera sido prohibir todo tipo de aborto y ayudar a las madres a tener a sus hijos. Con el derecho a la vida los del PP muestran su lado más miserable, a fuer de repugnante.

Eulogio López

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