Con esa finura que le caracteriza, unida a su portentosa claridad de ideas, la número dos del PSOE, Elena Valenciano (en la imagen), ha defendido en el Congreso (mañana del miércoles) "los derechos reproductivos" de la mujer. De lo cual debemos deducir dos cosas: que los hombres no tienen derechos reproductivos (al parecer vivimos en un mundo de hembras hermafroditas) y que el famoso derecho reproductivo de la mujer consiste en eso: en asesinar a su propio hijo en su propio vientre.

Pero todo esto no es noticia. La izquierda hace tiempo que se ha entregado a la desaparición de la raza humana, porque a los progres no les gusta la humanidad, sobre todo los niños, que son muy molestos.

Vamos con el PP, que también tiene lo suyo. Responde el inefable ministro Ruiz Gallardón por el PP, al que calificó como un "partido sin complejos que defiende el derecho a la vida". Dime de qué presumes y te diré de qué adoleces. Alberto, príncipe de las mareas: el PP es un partido progre de derechas, acomplejado y abortero. No defiende el derecho a la vida aunque en su programa tenga el cinismo de predicar lo contrario.

No sólo eso, la respuesta del cínico Gallardón a la demagoga Valenciano (ambos coinciden en sus tendencias homicidas) tiene que ver con la hipocresía del PP en materia de aborto y que podríamos resumir de esta guisa: repudiamos la ley de aborto de 2010 pero no la de 1985.

Y, en efecto, la Ley Aído convierte al aborto en un derecho, mientras la ley de Felipe González era de plazos. Ahora bien, ambos eran igualmente homicidas y con ambos los abortos han crecido en España.

Mire usted señor Gallardón: la única manera de defender la vida es prohibir todo tipo de aborto al igual que se prohíbe todo tipo de homicidio. Especialmente el coladero del famoso peligro para la salud psíquica de la madre, que representa el 97% de los abortos legales que se producen en España. Y el único derecho a la vida posible consiste en proclamar que existe un ser humano desde el momento mismo de la concepción, que es lo que dice la Iglesia y la ciencia.

Pero no se queda ahí: la era abortista no cesará hasta que se instaure el salario maternal: pagar a la mujer por la mayor contribución que hace a la economía y a la sociedad: procrear, esto es, ofrecer nuevos contribuyentes. De otra manera, las empresas seguirán prefiriendo jóvenes a 'jóvenas', no vaya a ser que éstas se decidan a ser madres, que, tal y como se lo estamos poniendo, es igual a ser heroínas.

¿El PP es un partido que defiende al derecho a la vida Pues déjese de coñas y haga justamente eso.

Eulogio López

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