• "Habemus consensum"… sobre que las niñas de 16 años no aborten sin consultar con sus padres.
  • No se sabe si lo hay realmente pero la vicepresidenta primera del Gobierno apeló a la gran sensibilidad social al respecto. No se refería a la sensibilidad del niño troceado.
  • Y se negó a responder sobre las manifestaciones previstas así como sobre las críticas de los obispos.
  • El ministro del interior, Jorge Fernández, eludió responder sobre su postura personal.
  • Eso sí, nos aclaró que dentro del "amplio" espectro que representa el Partido Popular "yo estaré siempre con los que defienden la vida y al más débil".
  • Y Luis de Guindos, naturalmente, calladito.

La vicepresidenta primera del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, conseguía este viernes 3 de octubre su plenitud expositiva como portavoz del Gobierno. Es decir, que alcanzó el cénit de su cinismo. Ocurrió cuando un periodista -convenientemente seleccionado por la vice, claro está- le preguntó sobre la retirada de la reforma Gallardón. En ese momento, sin despeinarse, la 'número dos' de Mariano Rajoy aseguró, con la boca en forma de 'o', que se trataba de un asunto que despertaba gran sensibilidad social. Naturalmente, no se refería a la sensibilidad del niño troceado en el vientre materno (en la imagen).

Y, no lo duden, el Gobierno ha buscado el consenso y resulta que lo ha logrado: ¡Habemus consensum! No sabemos con quién ni sobre qué, pero sí que afectará al nervio de la cuestión derecho a la vida: las menores de 18 años deberán consultar a sus padres para abortar. ¡Valiente tontería! Como si alguna fuera a hacerlo. Se toman la píldora postcoital -asimismo abortiva- y ya está.

Y no lo duden. El Gobierno Rajoy seguirá buscando el consenso. En un par de siglos el asunto del aborto estará consensuado… Mucho me temo que sé la estación del viacrucis en la que se consensuará.

Por supuesto, Soraya se negó a responder a las manifestaciones, cada vez más duras, de los obispos españoles, quienes en pocas palabras vienen a decir que un católico no puede votar al Partido Popular. También se negó a responder a la convocatoria de manifestaciones provida previstas. 

Pero al asunto todavía le faltaba la guinda. El mismo periodista le pregunta a Jorge Fernández, ministro del Interior, cuál era su opinión personal sobre la retirada de la reforma Gallardón, y entonces Fernández se introduce en el laberinto del 'no quiero decir nada pero tengo que decir algo' y acabó saliendo por la puerta falsa: nos vino a comentar que, tratándose de un partido con tan amplio espectro como el Partido Popular, se situaba en el bando de quienes defienden la vida, porque eso es defender al más débil, que es el nasciturus. ¿Comprenden El PP no es un partido o fracción, sino un parlamento. Por eso tiene muchas voces, muchas sensibilidades, es una cosa plural. Como quien dice, una jaula de grillos. Ahora mismo, la mayoría de ese parlamento de partido está con la matanza de inocentes, pero quede bien claro que existe una minoría, en la que se inserta Jorge Fernández, que es un provida.

Y es que a algunos nunca les llega el momento, salvo cuando pierden el cargo. A veces ni entonces.

Ah y el otro ministro oficialmente católico del Gabinete, el titular de Economía, Luis de Guindos, suspirando para que no le preguntaran por el aborto. Él, desde luego, no tomará -motu proprio- la palabra en defensa de la vida.

¿Se imaginan ustedes que los obispos españoles imitaran a sus colegas norteamericanos y les negaran la comunión a los políticos abortistas

Eulogio López

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