Si lo explica muy bien este muchacho, digo, el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, en la cadena SER. Aseguró, again, que a él no le gusta la actual ley del aborto, la de Bibiana Aído y que cuando llegue al poder reeditará la ley de Felipe González, es decir, la que provoca 120.000 abortos anuales. ¿Lo ven como es todo un pro-vida?

Por cierto, lo dijo en la cadena SER, del grupo PRISA. Es curioso, cuando a los del PP sólo le preguntan por el infanticidio de los medios socialistas; en sus próximos, nadie se atreve a cuestionarles por tan espinosa y molesta cuestión.

Naturalmente, el candidato Rubalcaba salió al quite enseguida para demostrar que él es más progre que los del PP convertidos en progres, y que, Mariano Rajoy no comprende a la mujer del siglo XXI, con lo que podemos deducir qué piensa Rubalcaba por la mujer del siglo XXI.

Pero algo de razón tiene: en efecto, si a los españoles se nos obliga a elegir entre dos aborteros, habrá que elegir al primigenio, al auténtico, al original, al que siempre ha estado por el infanticidio, no al converso.

Decíamos ayer que un católico no puede votar al PP mientras la derecha española no apruebe sus asignaturas pendientes. Cada vez que escribo algo así a mis amigos, conocidos y fuentes pro-PP me cuentan la misma salmodia: no hay votar a otras fuerzas políticas que defiendan los valores no negociables pero que nunca accederán al poder, lo que hay que hacer es integrarse en el Partido Popular y cambiarlo desde dentro. ¿Cambiar el qué? ¿A un Rajoy que apoya una norma que ha provocado 120.000 asesinados al año? Eso es como decirle a un alemán de la década de los años 30-40 del pasado siglo que se afilie al nacional-socialismo para cambiarlo desde dentro. Por ejemplo, para suprimir los campos de exterminio pero no los de concentración.

Eulogio López

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