• En crisis, viajar por autopista lo menos posible.
  • La toma de mayor control en Hispasat convierte a las telecomunicaciones en parte sustancial de la empresa.
  • Otro problema: el "monopolio sobre la señal de trasmisión de televisión"
  • No habrá cambios en la dirección de Abertis. Por lo menos hasta mediados de año.
  • Estructura accionarial: por el momento, Florentino no puede marcharse (y mira que lo necesita). CVC no se lo permite.

Abertis tiene muchos frentes abiertos pero, siendo una empresa bien gestionada, puede afrontarlos todos. Lo único que no puede afrontar es que su máquina de hacer dinero, los peajes de sus autopistas, se resientan por la crisis. Y saben, en tiempos de penuria, viajar lo menos posible por autopistas, al menos por autopista de peaje. La fisión de los aparcamientos podría ser un argumento en contra pero lo cierto es que también ha habido atípicos, como la venta de Atlantia y, al final, los ingresos se han resentido.

Y este es el principal, y más silente, problema de Abertis en 2011, ejercicio cuyos resultados se daban a conocer en la mañana del 23 de febrero (¡Qué mal gusto, señor Alemany!). Los demás retos se pueden afrontar incluso con cierta tranquilidad.

Total, que la facturación anda estancada, y sólo la contracción de costes ha permitido incrementar el resultado de explotación. Y cuando la economía quiera animarse, el peaje volverá a ser el gran negocio que siempre ha sido.

Por otra parte, no se perciben cambios en el equipo directivo, por lo menos hasta mediados de año. Salvador Alemany permanece como presidente y Francisco Reynés (en la imagen) como consejero delegado. Tampoco en el accionariado, con un Florentino Pérez intentando vender y un socio, el fondo CVC, que no le deja.

Tras la adquisición del 13% de Hispasat en manos de Telefónica, las telecos pasan a convertirse en pieza fundamental del Grupo. Si Abertis logra superar su pequeño problema de competencia con las teles, esa división puede ser un puntal para el futuro.

Miriam Prat

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