• Al menos 18 diputados secundarán la huelga general del miércoles. Los de Izquierda Plural entregarán el dinero a una ONG como hicieron el año pasado.
  • El Bloque Nacionalista Gallego prefiere dar el importe del sueldo de ese día a los sindicatos.
  • Los diputados de IU no quieren publicitar los nombres de las ONGs para que no se les acuse de populistas. 
  • Mientras, a los ciudadanos de la calle les resulta carísimo hacer huelga.
  • Los diputados socialistas han dado un tremendo golpe de efecto al comunicar que acudirán al pleno del Congreso y señalar que renunciarán al salario de ese día.
  • El Banco de Alimentos no quiso el dinero socialista.
  • Tanto Izquierda Unida como los sindicatos han criticado al PSOE y alegan que la huelga se hace no yendo a trabajar.
  • Arturo Fernández, presidente de CEIM, y vicepresidente de la patronal CEOE, asegura que no es momento de huelgas para nadie, y considera que la huelga "tiene connotaciones políticas muy evidentes"

José Antonio Griñán manifestó la semana pasada en un desayuno informativo de Europa Press que él no hacía huelga porque su función, como Presidente de la Comunidad Autónoma Andaluza, le obligaba a estar en servicios mínimos del cien por cien, como al resto de sus consejeros. 

El mismo razonamiento podría aplicarse a los diputados del Congreso, dieciocho de los cuales no acudirán a trabajar este miércoles y secundarán la huelga.  Los parlamentarios huelguistas son los once que conforman el grupo parlamentario de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA), los tres parlamentarios de Esquerra Republicana (ERC),  los dos del Bloque Nacionalista Galego (BNG), el de Nueva Canarias (NC) y el de Compromís-Equo.

A  ninguno de ellos, por las especiales condiciones administrativas que tiene su retribución no se les puede descontar el sueldo. Su nómina es indivisible. Por ello, para salvar la cara, y como ya hicieron con anterioridad los diputados de IU, entregarán el dinero a una ONG, salvo en el caso de las diputadas del BNG, Olaya Fernández y Rosana Pérez, que donarán el dinero a los sindicatos, según han confirmado fuentes de su grupo parlamentario a Hispanidad. Al cierre de estas líneas, no habían decidido aún cuál iba a ser el destinatario. Pero se han comprometido a ofrecer una transparencia absoluta.

Aunque pueda resultar incomprensible, los diputados de Izquierda Plural prefieren mantener en el anonimato el nombre de las ONGs a las que prestaron su apoyo y apoyarán ahora, pese a la publicidad que pueden obtener estas entidades que, en ningún caso, es negativa. Si no lo hacen -según han comentado fuentes de Izquierda Plural a Hispanidad- "es para que  no parezca que quieren obtener una rentabilidad populista. Nadie nos pidió nunca el recibo del dinero entregado en la última huelga ni ha hecho falta". Craso error, en este tipo de cosas hay que ser muy claro, especialmente cuando se duda tanto de la honestidad de los políticos. Aunque habrá quien piense que después de lo ocurrido con Sánchez Gordillo, alguna que otra ONG preferirá no ser relacionada con Izquierda Unida.

Lo que está claro es que a los ciudadanos de la calle les resulta carísimo hacer una huelga. No sólo se les descuenta el día no trabajado sino la parte proporcional del descanso semanal (0,4%). Así, para un sueldo de 2.500 euros brutos al mes, el trabajador pierde 116,67 euros.

Y mientras los socialistas montan el número de la extraña huelga de "si es no es": estarán en el pleno, pero apoyarán la huelga al renunciar a su sueldo de este miércoles. Será el grupo parlamentario quien reúna el dinero y lo entregue a una entidad que no se ha precisado cuál será. El propio Banco de Alimentos ha rechazado su dinero, y tanto Toxo y Mendez como otros partidos cuyos parlamentarios sí harán huelga han criticado su actitud:  "Si se hace una huelga no se va a trabajar".

"O se está en la calle o se está en el escaño", han declarado a Hispanidad fuentes de IU, y con toda razón, pero también podría aplicárseles este razonamiento a ellos. No son ciudadanos como otros cualquiera, ni en sus convenios colectivos, ni en su forma de cobrar, ni en la responsabilidad que se les presupone como representantes de los ciudadanos. "No es momento de huelga para nadie" ha sido la respuesta de Arturo Fernández, presidente de CEIM y vicepresidente de la CEOE a Hispanidad, al ser preguntado al respecto, aunque secunda las palabras de Posada, quien ha manifestado que hacer huelga es una forma más de hacer política.

Un "sólo minuto de huelga", señala Arturo Fernández, "puede perjudicar enormemente este país, y puede tener un coste imposible de reparar. Con seis millones de parados no se puede hacer una huelga absolutamente inoportuna e inútil que tiene connotaciones políticas muy evidentes. No es  momento de huelga para nadie". El representante de los empresarios madrileños considera que el paro "no va a servir para crear ni un solo puesto de trabajo, sino para destruirlos". Al mismo tiempo reclama que, aunque se respete el derecho de huelga, las fuerzas de orden público deben garantizar el derecho de los trabajadores a ir a trabajar". Los empresarios, añade, van a abrir sus negocios, y advierte que "esta huelga puede deteriorar no sólo la economía española, sino también la imagen que ofrecemos ante nuestros socios europeos".

Sara Olivo
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