• Por cierto, de los 480 millones de euros, está claro lo de los 225 millones de euros por la no actualización del IPC, pero no lo de los otros 225 millones.
  • Todo esto demuestra que la reforma energética de Soria y Montoro fue un fracaso.

El pasado viernes, el ministro de Industria, José Manuel Soria (en la imagen), anunció, durante la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, más medidas para poner coto al déficit de tarifa. Entre ellas, afirmó que las subvenciones al régimen especial -renovables- no se van a actualizar según el IPC y, además, se va a establecer un nuevo sistema de cobro de estas subvenciones.

En definitiva, lo que anunció Soria es la manera de reducir las primas a las renovables sin caer en la inseguridad jurídica tan denunciada por los interesados, especialmente la Triple A (Acciona, Abengoa y ACS) y fondos norteamericanos por boca del embajador de EEUU en España, Alan Solomont.

En cualquier caso, estas medidas tendrán un efecto de 480 millones de euros. Sin embargo, están claros los 225 millones por la no actualización de las subvenciones según el IPC, pero no lo están los 225 millones restantes, y que resultarán de la eliminación de la opción que hasta ahora tenían las compañías de cobrar según el precio de mercado más la subvención.

A partir de ahora, si lo hacen según el precio de mercado, no podrán cobrar la prima. Pero claro, hasta que no se sepa qué decisión toman, no se sabrá el impacto final de esta medida.

Sea como fuere, el anuncio del pasado viernes deja una cosa clara: la reforma energética de Soria y Montoro fue un fracaso. Y lo fue, entre otras razones, porque no fue una verdadera reforma energética, sino una reforma fiscal que consistió en subir los impuestos. Ahora parece que se imponen, poco a poco, las tesis del destituido Fernando Martí: para eliminar el déficit de tarifa hay que reducir las primas a las renovables.

Pablo Ferrer

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