La operadora francesa de bandera se ve obligada a entrar en en low cost del sector

 

Un mercado de las telecomunicaciones atomizado y en sana competencia, clientes frotándose las manos ante la batalla tarifaria de la que son los mayores beneficiados, operadores entrantes lanzando ofertas imposibles y operadores consolidados haciendo malabares para encontrar la manera de volver a enamorar a los usuarios, pero respetando la retribución al accionista y sin mermar inversiones.

¿Les suena a España? Hablaba de Francia. Los periódicos cuentan hoy que un operador pequeño, Iliad, que opera en el país vecino con la marca Free, acaba de desembarcar en el mercado móvil -en el fijo y la banda ancha ya estaba, con una atractiva oferta de triple play- y que ya se oyen rechinar los dientes de los directivos de Vivendi, Bouygues y France Telecom, devanándose los sesos en sus despachos sobre cómo contraatacar.

Esta última, el operador francés por excelencia, ha delegado en su compañía low cost, Sosh, para contraofertar a los franceses con precios más bajos de los que tenía, aunque no comparables a los de Free. Y es que la musculatura, el tamaño y los costes gigantescos de una gran compañía no permiten la flexibilidad ni las alegrías que da la estructura de costes mínima de un operador pequeño. Y FT es las dos cosas, según donde opere.

La misma compañía que aquí en España, bajo la marca Orange, se está llevando el gato al agua en ADSL y móvil, con un número moderado de empleados, todas las libertades regulatorias y unas inversiones relativamente pequeñas, está probando de su propia medicina en su país de origen, donde es un mastodonte semi público, con un 30% de su capital en manos del Estado. Todos los esfuerzos que desarrolla Telefónica en España, -una compañía, les recuerdo, con capital 100% privado, con cero ayudas estatales y una carga fiscal cada vez más pesada- los afronta FT al norte de los Pirineos, pero con el colchón estatal.

Y aún así ya han salido las primeras voces que alertan sobre el peligro que las ofertas agresivas podrían representar para la retribución al accionista y/o las inversiones en nuevas redes. FT, como todos los grandes operadores, Telefónica incluida, acaba de hacer frente a un importante desembolso para conseguir espectro radioeléctrico, pero como la presión competitiva no ceda, no lo harán tampoco las dudas sobre el efecto que el nuevo escenario tendrá en las cuentas de los grandes operadores.
Miriam Prat

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