• Los manifestantes que protestan contra el evento vuelven a salir a la calle en Sao Paulo. "Yo no quiero un Mundial en Brasil, yo quiero un techo", coreaban los manifestantes. 
  • Recientemente, un grupo de vándalos atacó y quemó una réplica de seis metros de la Copa del Mundo.
  • La FIFA prohíbe 'dormir en la playa' y recomienda a los aficionados que viajen a Brasil con 'todo organizado'.
  • Pese a todo ello, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff insiste en garantizar que el Mundial de Fútbol que organiza su país será seguro. 
A menos de un mes del comienzo del comienzo del Mundial de fútbol -el 12 de junio-, a Brasil, país organizador, le crecen los enanos. Varios miles de personas han vuelto a salir a la calle este jueves, en un exclusivo distrito de negocios de Sao Paulo -la mayor ciudad de Brasil-, para protestar contra las obras del Mundial de fútbol, que según denuncian han dejado a muchas personas sin hogar.

"Yo no quiero un Mundial en Brasil, yo quiero un techo", han coreado los manifestantes mientras pasaban frente al lujoso centro comercial Iguatemi, exigiendo que el Gobierno brinde una vivienda a quienes han debido dejar sus casas debido a los crecientes precios de los bienes raíces.

"Pueden mandar soldados, pero si no cuidan al pueblo, no habrá Copa", se podía leer en una de las pancartas. La manifestación se ha desarrollado de manera pacífica, aunque provocó problemas en el tráfico y obligó a cerrar algunos comercios.

Pero es que, recientemente, un grupo de vándalos atacó y quemó una réplica de seis metros de la Copa del Mundo a pocos kilómetros del lugar donde la selección brasileña se concentrará para el torneo.

Recientemente también el secretario general de la FIFA, Jérome Valcke pidió a los aficionados que planeen viajar a Brasil que tengan "todo organizado" de antemano, ya que allí "no podrán dormir en la playa", publicó DPA. Valcke advirtió además a los hinchas que tengan en cuenta las dificultades que pueden encontrar a la hora de movilizarse en un país de enormes proporciones y con problemas logísticos y de seguridad. 

Pese a todo ello, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff insiste en garantizar que el Mundial de Fútbol que organiza su país será seguro, gracias a un trabajo conjunto de las fuerzas federales, entre ellas las Fuerzas Armadas, y la policía de los estados. A su juicio, el evento estará "lleno de éxito" y todas las personas que quieran asistir al torneo tendrán "total tranquilidad".

José Ángel Gutiérrez
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