El cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, celebró Santa Misa en la que se beatificaron a 522 mártires españoles.

Amato, que representaba al Papa Francisco, afirmó en la homilía que: "no odiaban a nadie", "no eran combatientes, no tenían armas, no se encontraban en el frente ni apoyaban a ningún partido. No eran provocadores, eran hombres y mujeres pacíficos que fueron matados por odio a la fe". Fueron "víctimas inocentes que soportaron torturas, humillaciones y suplicios indescriptibles" y cayeron a manos de la "niebla diabólica de una ideología que anuló a millones de ciudadanos pacíficos", Resumen de las palabras del cardenal Ángelo Amato.

También, una pregonera del perdón, ha cumplido 40 años aquella niña desnuda y aterrorizada, desvestida corriendo por la carretera. Esta imagen, que perpetuó los horrores de la guerra de Vietnam, ha aparecido miles de veces a través de todos los medios de comunicación y de, modo especial, por todas las cadenas televisivas. La niña Kin Phuc es hoy la embajadora de la UNESCO y dirige una fundación de ayuda a los niños víctimas de la guerra y de la violencia.

Lejos quedan sus 17 operaciones para curarla de las quemaduras que el Napalm produjo en el 65 por ciento de su diminuto cuerpo. Nick Ut, autor de la foto que ganó el Pulitzer en 1973, la llevó a la policlínica y le salvó la vida. Permaneció hospitalizada 14 meses.

Se desmayaba cada vez que las enfermeras la metían en la tina y cortaban la piel muerta. Pero no falleció. "Dentro de mí -dice- había una niña pequeña y fuerte, que quería vivir pero todo lo superé gracias al amor de mi familia y de Dios". Una de las lecciones que ha aprendido de esta experiencia es a pedir perdón. Cuando leyó por primera vez las palabras de Jesús "ama a tus enemigos", no sabía cómo hacerlo. Pensó que sería imposible. "Tuve que rezar mucho y no fue fácil, pero al final lo logré". 

En 1996 conoció a uno de los pilotos que participaron en el bombardeo de su aldea. Lo perdonó públicamente porque asegura, "el perdón es más poderoso que cualquier arma del mundo". Está convencida de que su vida es un símbolo de la esperanza y el perdón.

Perdonar engrandece el espíritu.

Clemente Ferrer
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