La FAD ha lanzado una campaña de publicidad a través de la cual destaca la importante labor instructora que cumple el maestro quien, siempre junto a la familia, es un importante formador en valores.

Se trata de realzar la importancia extraordinaria que una buena educación tiene a la hora de prevenir escenarios peligrosos, derroche de drogas, violencia, sexo o racismo, crear sensibilidad en la sociedad sobre el relevante papel del maestro como pedagogo y realzar su función; exigir la ayuda de la sociedad para con el maestro y los trabajos que desarrolla y estimular la ilusión y la alegría de los maestros por la función que despliegan.

Entre los eventos conmemorativos del Homenaje al Maestro, que se celebrará el 30 de septiembre, se localizan, entre otros, la entrega del Premio "Homenaje al Maestro" que será entregado por SM la Reina.

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción afirma que prevenir el consumo de drogas no debe limitarse a advertir de los peligros, siendo esto necesario, es preciso ir más allá. Prevenir exige apoyar el desarrollo de las personas, especialmente los jóvenes, luchando por generar espacios de auténtica libertad.


La FAD, a partir de su experiencia en la prevención del consumo de drogas y sus secuelas, ha llegado al convencimiento de que es necesario abordar esas tareas protectoras desde la niñez.

El inicio de esta capacitación educativa en la etapa infantil es muy importante. De cero a nueve años se colocan las primeras piedras de la personalidad. Una adecuada formación en valores puede constituir una importante barrera ante diversos factores de peligro. La autoestima, el autocontrol, la empatía, la moratoria de la recompensa y el respeto a la propia morfología, permitan que el joven sea más dueño de sus comportamientos y tenga más posibilidades de elegir en libertad, sabiendo barajar mejor los riesgos a los que se tendrá que hacer frente.

La instrucción es un proceso largo en el tiempo, pero lo no ejecutado en la etapa infantil nos hace más frágiles y difícilmente se puede recomponer en etapas ulteriores. En la etapa infantil el Maestro es una pieza fundamental en la construcción de la personalidad del chiquillo en la transmisión de valores que, más tarde, serán imprescindibles.

Durante el período inicial de la vida, la familia y el Maestro actúan como los principales referentes.

Es cierto que en el colectivo de profesores existe una clara conciencia de la necesidad de desarrollar estrategias de prevención de las distintas conductas de riesgo y que la escuela debe estar implicada en esa tarea, que en ningún caso se entiende como cosa propia y exclusiva, sino compartida con los progenitores del niño.

Clemente Ferrer
[email protected]