Hablo con un periodista mexicano, que lleva varios lustros en España Un tipo inteligente, que conoce bien nuestro país. Le pregunto por la posición del nuevo presidente de México, Enrique Peña Nieto, acerca del Aborto:

-No hay posición. El aborto en México es una cuestión menor. Somos un país laico.

-Y hace no mucho tiempo un poquito más que laico.

-Sí –confiesa, quiero creer que un punto apesadumbrado-, antes algo más. Pero el PRI no tiene opinión. El aborto no es una cuestión política. Peña Nieto no tiene por qué pronunciarse sobre ello y no lo hará.

En Estados Unidos muchos aborteros se sentirían felices con esta actitud mexicana. Se sentirían dichosos si un país laico -por cierto, no sabía que hubiera países de curas- escondiera el aborto en la esfera de lo privado, cuando el homicidio es la base del derecho penal, es decir público, la protección de la sociedad en el fundamental derecho a la vida.

En Estados Unidos todos los políticos tienen que retratarse en lo que respecta al derecho a la vida. A fin de cuentas, si no se retrata el político en la defensa de la vida del no nacido, ¿en qué se va a retratar

En Europa, la sabia pero degenerada Europa, también se está dando la tendencia a "ocultar la eugenesia", que el aborto no es otra cosa. En mi querido viejo continente hemos entrado en un clima de hipocresía donde defender el derecho a la vida es propio de beatos y además, proteger al más débil no hace intelectual. En Occidente, la gran victoria de los homicidas ha consistido en hacernos creer que el aborto es un asunto religioso.

Un detalle, acabamos de celebrar el Día de los Niños con Síndrome de Down. Todos son parabienes para esas personitas que tanto pueden darnos. Pero, al mismo tiempo que les festejamos, a razón de un día por año, implementamos la amniocentesis para poder despenalizar la matanza de los afectados -o presuntos afectados, claro-. Esto es lo que más me fastidia de la anticoncepción y demás abortivos: el aborto es no sólo un crimen, es el crimen más cobarde sobre el ser humano más indefenso. Y, además de cobarde, es hipócrita.

Y el aborto no es una cuestión religiosa. No es así ni nunca será así, claro. Si el abajofirmante no fuera católico estaría de igual modo contra el homicidio colectivo, contra esa 'aceptación social' del aborto, que el fallecido Julián Marías identificaba como el problema más grave de nuestro siglo.

Celebramos hoy, 25 de marzo, el Día del Niño por Nacer, nueve meses antes de la Navidad. Y, a pesar de ese triunfo propagandístico de los homicidas más cobardes, no se preocupen: el aborto, la manipulación de embriones resulta algo tan brutal que, a poco tardar, la especie humana caerá en la cuenta de la barbaridad que ha cometido en medio de la cotidianeidad. Y entonces nos mesaremos los cabellos. La era abortera vive ahora su mayor esplendor: es el preámbulo de su caída.

Eulogio López
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