Decíamos ayer que con motivo del Día Internacional por la Vida (25 de marzo), o día del Niño por Nacer, el Foro de la Familia organiza una manifestación (se celebrará el sábado 26) y, a la que por supuesto, aconsejo acudir.

También decíamos ayer que el movimiento provida ha conseguido mantener el testigo de la defensa del más inocente a pesar de la más monumental campaña de calumnias y prejuicios que jamás haya vivido al menos desde que comenzó la era de la opinión pública. Es lógico, si yo fuera abortista arremetería contra los provida de forma inmisericorde. Entre otras cosas porque, como no se ocurre ni un sólo argumento para justificar la matanza, tendría que recurrir a la violencia irracional para defender lo indefendible.
Este es el problema del aborto: que es mucho más que el aborto. Es tan injustificable que no existe un punto medio de encuentro con el otro: el asesinato no tiene justificación, y menos con el más débil.
Por eso no es de extrañar que en la lucha por la vida las diferencias resulten irreconciliables. El aborto es mucho más que el aborto, supone toda una filosofía de vida que trasciende a cualquier ideología política. Sencillamente, sin derecho a la vida no existe derecho alguno, porque constituye la base de todos los demás. El abortito no existe. Ocurre como con la inflación, según la frase clásica: tener un poco de aborto es como estar un poco embarazada (nunca mejor dicho).      
Por eso, a fuer de ser pesados, el Día del Niño por nacer, el 25 de mazo, se convierte en una fecha clave para dar la cara. No vale esconderse.
Eulogio López
[email protected]