Ya decía Chesterton que control de natalidad significa ausencia de natalidad sin control alguno. Porque lo que está ocurriendo en Occidente -en Oriente es otra cosa… posiblemente peor- no es una conjura contra el sexo sino contra la vida.

Chesterton recordaba que: "el pecado moderno del sexo difiere del antiguo en que, antiguamente, el sexo estaba ligado a la fertilidad". Ligado en la mente de los hombres, porque en esencia siempre lo estuvo y siempre lo estará. Es decir, ese pecado del sexo estaba, al menos, "de parte de la naturaleza, es decir, de parte de la vida".

Sin embargo los obsesos de la modernidad, que suelen ser obsesos del sexo, han inventado un nuevo tipo de culto que prescribe la lujuria y proscribe la fertilidad.

Conclusión; que viva usted donde viva, acuda a las manifestaciones del próximo 24 o 25 de marzo, día del Niño por nacer y grite "sí a la vida". Bien fuerte.
Eulogio López
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