martes, 21 noviembre 2017 Número de edición: 5306
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Sareb. Ahora Echegoyen tiene prisa por vender: como que compró carísimo

Sareb. Ahora Echegoyen tiene prisa por vender: como que compró carísimo
  • Los ‘funcionarios’ quieren que el banco malo dure todo su plazo vital: hasta 2027.
  • Pero eso no deja de ser una argucia contable.
  • Al final, la Sareb será un saco de pérdidas para el sector público.
  • Y otro problema: o hay un plan de contingencia ante el problema catalán.
  • Y la Sareb está muy presente en Cataluña.

A ver si nos entendemos. La clave de la Sareb, en contra de lo que se ha dicho, está en que compró carísimo. Efectivamente, si un privado no hubiera pagado más del 40% por los activos que los bancos traspasaron a la sociedad, la Sareb pagó el 60% de su valor. Porque, no lo olvidemos, la Sareb benefició a las entidades intervenidas, especialmente a Bankia. Si hubiera pagado el 40% del valor de esos activos, Bankia y las demás entidades rescatadas, no hubieran salido tan bien paradas.

Aclarado esto, vamos con el balance de actividad del banco malo hasta septiembre. Jaime Echegoyen (en la imagen) tiene prisa por vender, ahora que está repuntando la cosa inmobiliaria. Y vender al menudeo, naturalmente, porque vender a los fondos significa malvender. Así, según la nota remitida este martes, la Sareb ha vendido 13.796 inmuebles durante el semestre, un 55% más que en 2016.

Los ingresos totales de la cartera de préstamos e inmuebles se han incrementado un 3,6%, hasta los 2.394 millones de euros. Pero cuidado, porque eso no significa que la Sareb gane dinero, ni mucho menos. Como compró caro ahora es más difícil, por no decir imposible, que obtenga ningún beneficio. Al final, la Sareb será un saco de pérdidas para el sector público. No lo duden.

En paralelo, los ‘funcionarios’ que trabajan en el banco malo quieren que dure todo su plazo vital, esto es, hasta 2027. Es más, si consiguen no vender toda la cartera de activos, la vida de la Sareb podría extenderse en el tiempo, es decir, cobrarían más nóminas. Pero eso no deja de ser una argucia contable.

A todo esto hay que sumar un nuevo problema con el que no contaba Echegoyen: el separatismo catalán. Es un problema serio y el banco malo no tiene un plan de contingencia. Y resulta que la Sareb está muy presente en Cataluña.

Pablo Ferrer
pablo@hispanidad.com