lunes, 22 enero 2018 Número de edición: 5350
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Rajoy se enroca

Rajoy se enroca
  • A pesar de la debacle catalana, no hará cambios en el Gobierno ni en la línea política.
  • Ni, por supuesto, se plantea la retirada o la sucesión: el presidente no tiene heredero, aunque muchos en el partido, entre ellos Aznar, braman.
  • Hace balance de 2017, “año extraordinariamente difícil” por el desafío independentista, ante todos sus ministros, excepto Luis de Guindos: ¿Estará más cerca del BCE?
  • Y cómo no, es políticamente correcto: recuerda a las víctimas de los atentados y de la violencia de género, pero no a los bebés asesinados por culpa del aborto (93.131 en 2016).
  • Se tira la flor de “gobernar en tiempos de fragmentación política” y agradece el apoyo de “PP, PSOE, Ciudadanos y otros”. Olvida a los pequeños, pero claves para PGE.
  • Y ojo, porque Mariano cada vez es más prisionero de Rivera: nadie se cree que en la reunión del jueves no hablarán de que Arrimadas intente formar gobierno… y más con las presiones de la cúpula del PP de por medio.
  • Dice que “la recuperación se nota cada vez más en la situación de los ciudadanos”, aunque los pensionistas pierden poder adquisitivo y el SMI sigue bajo.
  • Cataluña: espera que haya pronto un gobierno “capaz de dialogar y entenderse con todos” y que esté “dentro de la ley”.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (en la imagen), como suele ser habitual el último viernes del año, ha hecho balance de este 2017 que está tocando a su fin: “Un año extraordinariamente difícil, con algo tan desestabilizador como la declaración de independencia de una parte de nuestra nación”. Pero se ha enrocado porque a pesar de la debacle catalana, no hará cambios en el Gobierno ni en la línea política. Ni, por supuesto, se plantea la retirada o la sucesión… parece que no tiene heredero, aunque muchos en el partido, entre ellos, Aznar, braman con este tema.

El presidente ha hablado delante de todos los ministros de su Ejecutivo, excepto el de Economía, Luis de Guindos. En el departamento de prensa de Moncloa, no sabían por qué y al preguntar al ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, ha respondido entre risas a Hispanidad que éramos muy observadores… Una ausencia que llama la atención y lleva a cuestionarse si Guindos estará más cerca del BCE…

Rajoy ha empezado su discurso muy políticamente correcto, cómo no. Y es que ha recordado a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils del pasado agosto y también a las 48 mujeres “víctimas de violencia de género, los ocho niños asesinados y los muchos que han quedado huérfanos”. Pero el presidente no ha hecho lo mismo con las decenas de miles de bebés a los que se les ha impedido nacer con el aborto… y ojo, cuando ha comparecido ante los medios aún no se conocían los datos de… ¡2016!. Al cierre de esta edición, ya estaba la cifra: 93.131 bebés asesinados bajo el eufemismo de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), inferior a los 94.188 abortos de 2015, pero una cifra altísima y más estando en envejecimiento de población y con crecimiento demográfico negativo. Además, no hay que olvidar que esos 93.131 no nacidos son sólo por aborto quirúrgico…

El presidente se ha tirado la flor de que “se puede gobernar en tiempos de fragmentación política”, con un agradecimiento a todos los partidos que “nos han apoyado: PP, PSOE, Ciudadanos (una pausa de silencio) y otros”. Quizá debería haber sido más espléndido al dar las gracias porque fue, sobre todo, Nueva Canarias quien le permitió aprobar los Presupuestos de 2017 y ha olvidado a socios (UPN o Foro Asturias), y más teniendo en cuenta que en enero se pondrá manos a la obra para negociar los Presupuestos de 2018.

Y ojo, porque Mariano cada vez es más prisionero de Albert Rivera. Nadie se cree que en la reunión con el líder de Ciudadanos no hablarán de que Inés Arrimadas intente formar gobierno en Cataluña… y más con las presiones de la cúpula del PP de por medio (por ejemplo, por parte de Fernando Martínez-Maíllo, que ya ha suavizado sus palabras del martes).

Claro que Rajoy no ha desaprovechado la ocasión para presumir de que “lo mejor de 2017 ha sido la consolidación de la recuperación económica, que se nota cada vez más en la situación de los ciudadanos”. Olvida, por supuesto, las rácanas subidas de SMI y pensiones…  y que los pensionistas siguen perdiendo poder adquisitivo. Prefiere destacar que cerraremos el año con un crecimiento en torno al 3,1%: “Por tercer año consecutivo, por encima del 3% y de la media de la zona euro”. A continuación, el presidente ha expuesto los buenos datos de empleo y reducción de paro, el ritmo de las exportaciones, la recuperación del sector de la construcción y el récord de turistas extranjeros. Para él, “el único riesgo para la economía es el factor desestabilizador de Cataluña”.

En cuanto a dicha región, Rajoy ha subrayado que “todo el mundo sabe ya que España tiene herramientas para defenderse”, en alusión al 155, y que quiere que “esto termine”. Espera que cuanto antes “podamos contar con un gobierno en Cataluña capaz de dialogar y entenderse con todos los españoles y con las autoridades españolas” y “dentro de la ley”. El primer paso llegará el próximo 17 de enero, cuando se constituirá el Parlament.

Rajoy ha terminado su discurso hablando de avances que habrá en I+D+i, digitalización e infraestructuras. En relación a esto último, además del plan de carreteras, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, puede ir afilando las tijeras porque se inaugurarán cinco tramos de AVE.

Y en las preguntas, Rajoy no se ha mojado. De hecho, ha descartado una remodelación del Gobierno y sólo ha dicho que el resultado del PP el 21-D no fue bueno pero “no es extrapolable a nivel nacional”. Tampoco ha dicho quien será su nuevo jefe de gabinete ni si relevará a Xavier García Albiol. La puntilla, un mensaje a Carles Puigdemont: “Es absurdo pretender ser presidente de una comunidad desde el extranjero”.

Cristina Martín

cristina@hispanidad.com