jueves, 14 diciembre 2017 Número de edición: 5323
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¡Que vivan las cajas de ahorros!

¡Que vivan las cajas de ahorros!
  • ¿Hemos perdido 40.000 millones de euros por culpa de las cajas, como asegura el Banco de España? No.
  • Hemos perdido ese dinero por la estupidez de que todo tenía que ser enorme y, además, sociedad anónima.
  • Sí, la politización no ha ayudado pero no es el factor más importante.
  • Y en plazo corto, las cajas cayeron porque se les obligó a fusionarse para hacerse grandes, y absurdas, de la noche a la mañana.
  • Y porque se les obligó a aumentar, innecesariamente, sus recursos propios.

La cifra exigiría muchos matices pero ahora eso no es importante. El caso es que el Banco de España asegura que debemos irnos olvidando de esos 40.000 millones de euros empeñados en salvar las cajas de ahorros. La cifra exige muchos matices pero eso ahora tampoco es tan importante.

La pregunta es: ¿las cajas de ahorros nos han hecho perder 40.000 millones a los españoles? La respuesta es un rotundo no.

Probablemente, el Tesoro público perderá mucho más con la crisis bancaria. Y los políticos tienen la culpa. No por la politización de las entidades, que no ayudaba sino porque la regulación bancaria, ya antes de la crisis, exigía que menos bancos, mucho más grandes, y nada de entidades mutuales creadas por la Iglesia, siempre tan carca o por los ayuntamientos: sociedades anónimas.

Naturalmente, un buen banco no es aquel que tiene mucho capital sino aquel que tiene poca morosidad, es decir, aquel que emplea bien su capital.

Naturalmente si se trataba de quien podía acudir a los mercados, las cajas no podían, no eran SA y, además, los mercados se rigen por el burro grande, ande o no ande. Sobre todo, porque a los bancos grandes siempre les salva el sector público.

Por tanto, no fue su naturaleza mutual, ni ser sociedad sin ánimo de lucro, ni ser pequeñas, lo que tumbó a las cajas. A las cajas de ahorros las tumbaron los reguladores y políticos, que viene a ser lo mismo, que crearon un marco regulatorio simplemente irresponsable.

Encima, en España, obligaron a las cajas de ahorros a fusionarse entre sí.

Por ejemplo, el desastre de Bankia -no digo ahora, sino en el pasado- no se debió ni a Miguel Blesa ni a Rodrigo Rato: se debió a la monstruosidad de fusionar siete cajas de ahorros. Aquello tenía que estallar y estalló.

Claro que la crisis bancaria nos va a salir cara. Además, lo que teníamos que haber hecho, aunque la culpa fuera de los reguladores, no de los gestores (que también tuvieron parte de culpa) era aplicar el caso Lehman Brothers: dejar quebrar al banco quebrado.

¿Saben qué les digo? ¡Que vivan las cajas de ahorros!

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com