Este año, con motivo del Día Mundial del Saneamiento, Aqualia lanzó la campaña #Nolotires para informar, concienciar y educar a la población sobre hábitos cotidianos para el buen uso del saneamiento urbano. La empresa de gestión del agua de FCC Servicios Ciudadanos llama la atención sobre dos problemas: el uso del inodoro como contenedor de basura y la necesidad de reciclar el aceite. El primer asunto es un problema de índole mundial y la respuesta del sector ha sido una declaración internacional de posicionamiento sobre productos no aptos para desechar por el inodoro y aquellos etiquetados como aptos. Ya se han inscrito 170 sociedades, de 14 países, entre ellas Aqualia. En España, la iniciativa es coordinada por la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS). toallitas inodoro depuradora El uso del inodoro como contenedor de basura, arrojando de manera indiscriminada todo tipo de materiales, genera un claro incremento del impacto ambiental del proceso de depuración del agua, principalmente por un mayor consumo energético y por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, además de elevar en un 18% el coste de mantenimiento del alcantarillado. Los principales causantes de este problema son las toallitas húmedas, cuyo uso inadecuado cuesta a los europeos entre 500 y 1.000 millones de euros al año, según EurEau (patronal europea de proveedores de agua potable y saneamiento de residuos). Aqualia advierte de que se está produciendo un mal uso de algunos productos (toallitas húmedas, bastoncillos y otros textiles), que llegan hasta las depuradoras, provocando atrancos y averías (por ejemplo, rotura de bombas). El problema es que las marcas presentan sus productos en etiquetas y campañas publicitarias como respetuosos con el medio ambiente y biodegradables... pero esto no es del todo cierto. Claro que hay algunas excepciones, como la cadena valenciana de supermercados Consum, que ha desarrollado unas toallitas biodegradables (100% de celulosa, sin fibras plásticas ni viscosa). Y es que el Ayuntamiento de Valencia restringió el vertido de toallitas higiénicas, salvo las biodegradables, por el inodoro en septiembre de 2015. depuradora salamanca "En el caso de las toallitas no éramos conocedores del daño que estaban causando", señala Javier Rodríguez, gerente del servicio municipal de Aguas de Salamanca a Hispanidad. "Un daño que se debe a la falta de conciencia por las malas explicaciones o el engaño en la publicidad que se hace", añade. Salamanca tiene unos 190.000 habitantes equivalentes (al sumar los estudiantes) y una red de alcantarillado de 375 kilómetros, que incluye 7.000 arquetas y cuatro estaciones de bombeo. La depuradora de la ciudad recoge 1.108 toneladas de residuos sólidos, de las que 116 toneladas son toallitas húmedas. Rodríguez explica que este impacto se traduce en "330 kilogramos de toallitas al día, cerca de medio kilo por habitante y año" y los atrancos y averías que provocan cuestan unos 200.000 euros al año. aceite inodoro Javier Rodríguez también advierte que el uso de toallitas húmedas no sólo incrementa los costes de mantenimiento, y el impacto ambiental de la depuración, sino que implica "un derroche" de agua. El otro gran problema que afecta a la red de saneamiento es la necesidad de reciclar el aceite, pues cada litro que se arroja por el fregadero contamina hasta 1.000 litros de agua. Es otro gesto cotidiano inapropiado que perjudica al medio ambiente y a la red de saneamiento porque las bolas de grasa atascan los colectores y provocan malos olores. Aqualia quiere sensibilizar a la población para que en lugar de verter el aceite por el desagüe opte por reciclarlo, mediante su depósito en los puntos de recogida que tienen dispuestos los ayuntamientos, para aprovechar así su potencial en la fabricación de biocombustibles, pinturas, compost o barnices. no lo tires aqualia Claro que en España los problemas de saneamiento dependen también de la zona geográfica. Javier Rodríguez nos explica que además de las toallitas y el aceite (sobre todo, en restauración), también hay dificultades por los vertidos de la industria, las desaladoras (arrojan la salmuera a la red), los medicamentos o los mataderos (en Salamanca tienen "controles adicionales en las acometidas de agua de éstos"). Por ello es importante la sensibilización y concienciación de la gente para que no vean el inodoro, el fregadero o el desagüe como un contenedor de residuos. Y es que un pequeño gesto convertido en mal hábito de los ciudadanos puede provocar impactos ambientales significativos, además de graves problemas en la red de saneamiento y a su vez, perjuicios económicos. Al hilo de esto, conviene destacar que muchos ayuntamientos llevan tiempo haciendo campañas municipales al respecto. Ahora se está tomando conciencia de que estamos ante un problema global y también se están sumando las empresas (entre ellas Aqualia, con #Nolotires). Además, está la declaración internacional sobre productos aptos y no aptos para desechar por el inodoro y puede que también se sume el Ministerio de Medio Ambiente con una campaña. Mariano Tomás [email protected]