El grupo sueco se resiente en los resultados hasta septiembre, aunque espera salir del apuro .  Los costes de reestructuración que afronta Ericsson, por un lado, y "las difíciles condiciones de mercado", por otro, han lastrado el resultado en los nueve primero meses de la compañía sueca, con una pérdidas de 1.700 millones de euros, frente a un beneficio de 345 millones en ese periodo de 2016. El impacto de la reestructuración (despidos y reducción de costes) ha sido de 633 millones, aunque también ha reducido ingresos por la evolución de las ventas, que caen un 8,4% (14.979 millones de euros). La empresa confía ahora en mejorar en el cuarto trimestre y "alcanzar al menos 1.040 millones para mediados de 2018". Andrés Velázquez [email protected]