Miércoles, 23 agosto 2017 Número de edición: 5242
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Operación Lezo. Rajoy brama contra Cristina Cifuentes

Operación Lezo. Rajoy brama contra Cristina Cifuentes
  • Y es que el presidente del Gobierno podría caer por el explosivo cóctel Gürtel-Púnica.
  • O por las iniciales de los sobresueldos.
  • Resumiendo: en Moncloa no ha gustado la arremetida de Cifuentes contra Ignacio González. Más por la forma que por el fondo.
  • En el PP de Maíllo y los jóvenes sí: ya buscan un nuevo líder, inmaculado de corrupción, para la derecha española.
  • Lo que no saben es que los líderes blancos no existen… y no son ellos.
  • Además, Rajoy, como Aznar, quiere pilotar su sucesión.

La Operación Lezo no es un operación del juez Eloy Velasco. Según propio y triunfal testimonio, ha sido la propia Cristina Cifuentes, presidente del PP madrileño y de la Comunidad de Madrid, quien ha fusilado a uno de sus mentores políticos, Ignacio González.

Cifuentes es la política que mejor utiliza, no los medios, sino a los jueces, para hacerse un sitio entre los más poderosos.

Ahora bien, a Mariano Rajoy no le ha gustado que doña Cristina -a quien don Mariano apoyó para cargarse a Esperanza Aguirre- abriera la caja de los truenos, porque resulta que él mismo sigue pendiente del caso Gürtel y, sobre todo, de esa pequeña partida de Gürtel llamada sobresueldos en B, en B de Bárcenas.

Por de pronto, Mariano está “encantado” de declarar como testigo, según ha declarado a los periodistas en el marco de la Asamblea de la CEOE. Una declaración que considera “un acto de pura normalidad”… ni que todos los españoles pasáramos habitualmente por los juzgados. Eso sí, del lío que hay en el PP madrileño no ha dicho ni mú.

Sólo le faltaba ahora al presidente que en lugar de caer por Gürtel cayera por Púnica, porque quien deberá dar la cara en el Congreso y ante los medios es él, Mariano, no doña Cristina, si ustedes me entienden.

Es decir, sólo le faltaba al presidente quemar su carrera política por la Caja de Pandora abierta por la patológicamente ambiciosa lideresa madrileña. Además, Rajoy quiere pilotar su propia sucesión, como hizo Aznar… con él mismo.

Eso sí, en Génova, los jóvenes leones -los jóvenes para el jovencísimo Javier Arenas- están felices: se busca un líder blanco, ajeno a la corrupción, en la derecha española. A ser posible entre los ambiciosos secretarios generales. Ahora bien, el problema es que no hay líderes blancos, dado que la corrupción en la política española es como el aire: no puedes evitarlo. O al menos, por muy honrado que seas, si te dedicas a la cosa pública no podrás evitar ser acusado de corrupción. O incluso ser condenado.

Eulogio López 

eulogio@hispanidad.com