Lo más sorprendente de la beatificación de 498 mártires de la Guerra Civil española ha sido la ausencia de la Casa Real y de la derecha política. Sí estuvo el ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno Zapatero, Miguel Ángel Moratinos, y antes del acto presidió una cena en la Embajada española ante la Santa Sede, donde repitió las mismas palabras que Benedicto XVI: "ceremonia por la reconciliación", "no va contra nada ni contra nadie" e importante "no sólo para la comunidad de fieles sino para la sociedad española en su conjunto".