sábado, 18 noviembre 2017 Número de edición: 5304
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Los terremotos de México, los últimos ejemplos de la acción de la responsabilidad social corporativa

Los terremotos de México, los últimos ejemplos de la acción de la responsabilidad social corporativa

El pasado septiembre ha sido un mes delicado en México, pues ha sufrido dos fuertes terremotos, que han dejado 469 víctimas mortales y numerosos daños materiales (edificios derrumbados, colegios dañados, etc.). Estas catástrofes naturales se han convertido en las últimas muestras de la acción de la responsabilidad social corporativa.

El primer seísmo, el del estado de Chiapas, se produjo el 7 de septiembre, tuvo una magnitud de 8,2, provocó que se activase la alerta de tsunami y causó la muerte de 100 personas. Pero poco más de una semana después, se vivió un nuevo seísmo el 19 de septiembre en los estados de Puebla y Morelos, de magnitterremotos México ud inferior (7,1 en la escala Richter), pero mucho más dañino: 369 muertos, miles de heridos, cuantiosos daños en edificios (entre ellos, 978 colegios), derrumbes e incluso desaparecidos, por lo que fue necesario el trabajo de los cuerpos de rescate mexicanos y de otros 15 países -por ejemplo, España, Israel, Colombia o Chile-.

Este último terremoto, que afectó seriamente a Ciudad de México, se produjo justo el día que se cumplían 32 años del seísmo de 1985, que dejó 20.000 muertos. Una trágica coincidencia, pero los movimientos de tierras no se quedaron en esos dos días, sino que los mexicanos han vivido más de 7.500 réplicas hasta mediados de octubre.

Desde los terremotos de los días 7 y 19 de septiembre, México ha vivido más de 7.500 réplicas

Parece que septiembre no es un buen mes para México, pues en 2013 el país sufrió los efectos de la tormenta tropical Ingrid y el huracán Manuel de México. Estos dejaron más de un centenar de víctimas, 58.000 evacuados y más de un millón de afectados, así como varias regiones del país declaradas como zonas de emergencia o desastre. Pero afortunadamente, las empresas se unieron a otros agentes sociales para poner su granito de arena ante estas catástrofes naturales.

Decíamos al principio que los recientes seísmos en México han sido los últimos ejemplos donde se ha podido ver la acción de la responsabilidad social corporativa. Las empresas están cada vez más comprometidas con la sociedad y contribuyen a mejorarla con varias actividades, entre las que están la integración laboral, la educación, la ayuda humanitaria, el voluntariado corporativo, la respuesta ante catástrofes naturaleterremotos México s o las iniciativas medioambientales. Labor con la que aportan un valor añadido a su marca y donde tienen la ayuda de las ONGs.

Una de las compañías españolas que ya ha respondido ante los terremotos de Chiapas y Puebla ha sido Inditex, con una aportación de un millón de dólares para ayudar en la situación de emergencia, así como en las tareas de rehabilitación y reconstrucción. Ayuda que se canaliza a través de la Cruz Roja mexicana, una de las organizaciones que junto a otras entidades y a brigadas ciudadanas de voluntarios ha conseguido rescatar con vida a 69 personas de entre los escombros. Y es que si lo primero y más importante es responder a la emergencia, lo que viene después no es baladí, pues el Gobierno azteca calcula que la reconstrucción costará 1.500 millones de pesos mexicanos (82 millones de dólares).

Mariano Tomás

mariano@hispanidad.com